En 1980, Bessompierre encuentra a Guy Debord, quien fue a instalarse a Arles, donde se quedará hasta 1987. A partir de la amistad que mantuvieron se le ocurrió la idea de este libro que muestra cómo, en Debord, la vida cotidiana y la relación con los otros era acorde con su pensamiento y sus escritos. Detrás del mito, hay un ser de carne y hueso, que por cierto era portador de un pensamiento magnífico y lúcido, que no vivió su vida como una abstracción. Esta contribución que restituye ?y reencarna? la persona de Debord es una tentativa para reducir la lamentable ignorancia que tenemos a menudo de la existencia de los hombres que marcaron su época y la Historia. El texto está acompañado de fotos y dibujos que el autor realizó en Arles, en Champot (Haute-Loire), en las casas de Guy Debord.
Aceptando mi llamado es un libro que nace en el “corazón del Amado (Dios Padre) para activar una generación de hombres y mujeres que cargan un llamado espiritual, a pesar de que dentro de si llevan obstáculos que impiden ver la promesa de Dios.
Un referente generacional. Un ensayo sobre cómo recuperar la esperanza en un futuro compartido.
En tiempos estancados, sin futuro, surge una apropiación reaccionaria de la nostalgia. No es ningún secreto: es lo que hemos vivido en los últimos años con el auge de la ultraderecha. Ante esta situación, la izquierda se encuentra en una encrucijada, atrapada entre el instinto de renegar de la nostalgia y la necesidad de soportarse en valores históricos. Quiere mirar hacia delante al mismo tiempo que se enfrenta a un presente marcado por la crisis ecológica y los deseos insatisfechos del liberalismo.
Motivada por el deseo de entender, pero también de actuar, la filósofa y analista política Elizabeth Duval indaga en las razones de dicho fenómeno y propone vías para desatascarlo. Frente a una política que se ha vuelto aséptica y a un pesimismo melancólico, Duval reivindica un posicionamiento feliz, centrado en los afectos, que nos permita reinterpretar nociones como patria o familia, combatir el aislamiento de los individuos y reforzar los lazos que nos unen.
La crónica negra es un retrato de la sociedad a través de los sucesos que la estremecen. Confluyen en ella nuestros miedos y nuestras pasiones, lo mejor y lo peor de cada uno, nuestras grandezas y nuestras miserias. Pero ¿por qué sentimos esta atracción universal por conocer el detalle de las tragedias humanas? Porque son el puro reflejo de una realidad que no vemos tan lejana y, aunque nos haga sentir incómodos, en el fondo también nos reconocemos en ella. Como apuntan los autores en su introducción: «En la vida y en la muerte hay más preguntas que respuestas, más dudas que certezas. Y el ansia de conocimiento del ser humano, impulsado por el instinto de supervivencia, le lleva a buscar con avidez las claves para descifrar el hechizo y para descubrir, si los hay, los límites de cada uno de nosotros».