El volumen XIV, que comenta la segunda mitad de la sección de Terumá, nos habla del misterio de Tabernáculo y de su relación con el hombre. Las palabras de Éxodo (25:8): "Hacedme un Tabernáculo y moraré dentro de vosotros", aluden al hombre, que debe transformarse en un Tabernáculo para que la Presencia Divina pueda revelarse y habitar en su interior.
Rabí Simón Bar Iojai y sus alumnos, fuera del espacio y del tiempo, analizan, investigan y desmenuzan los temas más profundos y herméticos de la existencia humana, tal como la creación del mundo conocido y de todos los mundos espirituales que le precedieron, el origen, la conformación de las almas y sus reencarnaciones, la vida después de la muerte o el sentido de lo Masculino y lo Femenino.
A través de enseñanzas y relatos cargados de una fuerza vital impetuosa, la sola lectura de El Zohar modifica y transforma la vida de la persona hasta niveles sobre los que sólo puede atestiguar y transmitir quien se ha prestado a esta increíble vivencia de Luz abrasadora.
El deporte encierra muchas más historias que las del terreno de juego, el balón o la canasta. Porque el deporte no es, nunca ha sido, simplemente "minuto y resultado". Palanca de cambios sociales, espacio para reivindicaciones políticas, espejo inclusivo (o exclusivo), aparato propagandístico, herramienta cultural, el mayor generador de mitos que tenemos en las sociedades modernas (y tambien en las preteritas). Los deportistas son nuestros heroes, son Aquiles y Patroclo en el siglo xxi. Son estampas donde contemplar una sociedad, un tiempo.
Príncipes y esclavos busca centrarse en lo que hay más allá de las competiciones, los cromos y el palmares. Las mujeres que rompieron barreras, la lucha racial vehiculada en el baloncesto o el atletismo, la identificación entre colores e ideología, una historia que va desde los austeros espartanos hasta la exuberancia capitalista actual.
El Japón es el país de la escritura. En 1970, Roland Barthes dedica una obra al sistema simbólico japonés, en un viaje no por el Japón rela, sino por el de sus signos. Barthes no es el turista que pasea por las calles, degusta la gatronomía o asiste a representaciones teatrales, sino el semiólogo que se afana por interpretar el significado y el significante. El resultado es un tratado sobre el signo, sus reglas y su belleza.
Con El Imperio de los signos, Roland Barthes, uno de los máximos representantes del postestructuralismo francés y uno de los padres de la semiótica moderna, inicia una fase en la que comienza a sentirse escritor, a construir un estilo propio; en palabras del autor: "Este libro es una especie de entrada, no tanto en la novela cuanto en lo novelesco"
El Zohar es, sin duda alguna, la obra más famosa del pensamiento místico universal, y de la Cábala en particular. Sus enseñanzas influyeron en el pasado y repercuten actualmente en todas las religiones conocidas. Rabí Shimón Bar Iojai y sus alumnos, fuera del espacio y del tiempo, analizan, investigan y desmenuzan los temas más profundos y herméticos de la existencia humana, tal como la creación del mundo conocido y de todos los mundos espirituales que le precedieron, el origen, la conformación de las almas y sus reencarnaciones, la vida después de la muerte o el sentido de lo Masculino y lo Femenino. A través de enseñanzas y relatos cargados de una fuerza vital impetuosa, la sola lectura de El Zohar modifica y transforma la vida de la persona hasta niveles sobre los que sólo puede atestiguar y transmitir quien se ha prestado a esta increíble vivencia de Luz abrasadora. El volumen XVI incluye un estudio sobre el secreto de las prohibiciones sabáticas del Shabat en la Torá y el Shabat y el Tabernáculo.
El Zohar es, sin duda alguna, la obra más famosa del pensamiento místico universal, y de la Cábala en particular. Sus enseñanzas influyeron en el pasado y repercuten actualmente en todas las religiones conocidas.
Rabí Shimón Bar Iojai y sus alumnos, fuera del espacio y del tiempo, analizan, investigan y desmenuzan los temas más profundos y herméticos de la existencia humana, tal como la creación del mundo conocido y de todos los mundos espirituales que le precedieron, el origen, la conformación de las almas y sus reencarnaciones, la vida después de la muerte o el sentido de lo Masculino y lo Femenino.
A través de enseñanzas y relatos cargados de una fuerza impetuosa, la sola lectura de El Zohar modifica y transforma la vida de la persona hasta niveles sobre los que sólo puede atestiguar y transmitir quien se ha prestado a esta increíble vivencia de Luz abrasadora.
El presente volumen que inicia la sección de Tetzavé, sigue ahondando en el misterio del Tabernáculo y de su relación con el hombre. Los grados de santidad, la santidad en el ascenso, etc. Nos enseñan que el Tabernáculo y sus más mínimos detalles, hablan y descubren aspectos humanos de grandísima profundidad.
Un relato íntimo cargado de lúcidas reflexiones sobre lo que significa envejecer.
Actualmente cumplir años se ha convertido en una desgracia o, como mínimo, en un proceso que la sociedad rechaza y silencia. Frente a esta realidad, esta hermosa obra nos revela no solo los estereotipos y prejuicios que rodean la edad madura, sino el valor que pueden tener el sentimiento de finitud y la experiencia de lo vivido.
Entremezclando experiencias personales, anécdotas y referencias a autores como Herman Hesse, Annie Ernaux, Elias Canetti, Marguerite Duras, Virginia Woolf, Roland Barthes y un largo etcétera, este libro nos muestra que, si sumar años está visto como una fatalidad, saber envejecer es una posibilidad e incluso un privilegio. No hay duda de que la vejez supone una aceptación, tal vez un desdoblamiento de uno mismo —te ves distinto de lo que has sido—, pero esta aceptación pasa por mantener el deseo de vivir.
La viajera de noche no es una guía para envejecer bien, es un grito contra la invisibilidad y el rechazo a los que se exponen los viejos y, sobre todo, las viejas, así como una invitación a oponerse a la exigencia de la sociedad contemporánea de que nos hagamos mayores en silencio y de forma disimulada. Como dijo Simone de Beauvoir: «La vejez es una cuestión de civilización. ¡Continuemos con la batalla!».