Aún sin quererlo y sin saberlo, y muy a nuestro pesar, nuestros padres, abuelos y antepasados nos han dejado en herencia duelos no resueltos, traumas no superados y todo tipo de secretos. Sin embargo, lo que se oculta a veces se expresa en el cuerpo a través de la somatización. El cuerpo del hijo, del nieto o incluso del bisnieto, sin importar su edad, se convierte entonces en el lenguaje del ancestro herido. Es por lo tanto necesario – para liberarse al fin de esa carga – descodificar y curar las heridas que no se cerraron.
La figura de la madre, como la del héroe, trasciende fronteras y culturas. Una representación universal y enigmática no exenta de controversia.
Este ensayo narrativo pretende responder a un interés compartido por muchos sobre las madres como personajes en las novelas del siglo xx desde una perspectiva global; Trujillo no intenta exponer una definición sobre qué es ser madre, sino ofrecer una mirada crítica a las maternidades literarias del siglo pasado.
¿Cómo son las madres que crearon los grandes escritores y escritoras del siglo xx? ¿Qué arquetipos reproducen? ¿Siguen vigentes hoy en día?
Preparaos para un viaje extraordinario: Proust, Deledda, Joyce, Schnitzler, Mistral, Woolf, Némirovsky, Sachs, Brecht, Greene, Rich y Rodoreda son solo algunas de las paradas propuestas en este original recorrido literario.
México es uno de los lugares más peligrosos en el mundo para ejercer el periodismo.
En nuestro país, a muchos periodistas ocupados en la cobertura de temas locales se les hostiga, amedrenta y asesina por tomar postura sobre las injusticias que revelan, por señalar el abuso del poder y por dar voz a las inquietudes de su comunidad. Alejandra Ibarra expone en este libro una verdad trágica que llena de dolor e indignación: a numerosos comunicadores en México no se les mata por censura,sino como una forma de castigo por incursionar en la participación política, por señalar la impunidad y corruptelas de funcionarios, alcaldes o aspirantes a gobernadores, por invitar a los ciudadanos a tomar conciencia de los engaños de funcionarios públicos y de las atrocidades del crimen organizado. Y son estos periodistas, que no tienen la atención de los grandes medios de comunicación, a quienes nadie defiende ni se solidariza con su causa, quienes dan su vida por una sociedad mejor.