Digámoslo en modo camusiano: el hombre es la fuerza que todo lo crea y la fuente de nuestros valores. Lo que se nos pide es 'ser capaces, como Proust, de ver la realidad con otros ojos que no sean los de las ideas prefijadas'. Creación de sentido y explicación de la realidad. Esta es la tensión de las humanidades, si dejamos que disminuya nos condenamos a la vulgaridad y nos perdemos en la indiferencia, en un momento en que parece que todo es posible y que todo se quema en la pira de la globalización. La cultura no escapa a tres fenómenos capitales: la mercantilización de las relaciones humanas, la mediatización de la sociedad y la individualización -no siempre autonomía- que debilita el vínculo social. En pocas palabras: la dialectica entre poder y libertad es la base sobre la que se articulan la condición humana y, por ende, la convivencia y la dignidad. Vivimos en tiempos nihilistas en que crece la tentación de pensar que no hay límites, que todo es posible.
El rugido de nuestro tiempo es a veces decolonialista y a veces panhispanista, pasa del insulto al lamento y de la santimonia al chasquido de la motosierra. En cualquier caso, se manifieste como se manifieste, hay que prestarle atención porque es una pista para entender las ideas y los valores que están moldeando el presente de nuestras sociedades. Esta labor, la de comprender y analizar el presente, la inicié hace seis años con Salvajes de una nueva época, y continúa con este ensayo. Seguirá en el futuro, ojalá con menos rugidos y menos salvajes, con menos desórdenes y extravagancias de los cuales dar noticia».
La patología moderna está en la hipersimplificación que ciega la complejidad de lo real. Pero ¿cómo encarar la complejidad del conocimiento humano de un modo no simplificador? El pensamiento complejo está animado por una tensión permanente entre la aspiración a un saber no parcelado, no dividido, no reduccionista, y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto de todo conocimiento. En este libro se recoge una serie de ensayos y presentaciones, realizados entre 1976 y 1988, en los que Edgar Morin introduce el concepto de lo complejo, de lo transdisciplinar. Su búsqueda es la de, desde ámbitos muy diversos de la práctica social y científica, desarrollar un modo complejo de pensar la experiencia humana. Este modo debe permitir una praxis ética no solo en el campo del conocimiento, sino de la acción cotidiana cualquiera sea el ámbito en el que nos desempeñamos. El conocimiento, así, siempre será, por necesidad, mulltidimensional, abierto y flexible, aunando a los seres humanos en su aventura hacia el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y nuestras posibilidades.
Un libro esencial para entender por qué la democracia más poderosa del planeta está en la cuerda floja. A través de momentos clave en su historia como la guerra de Independencia o el asalto al Capitolio, este libro desentraña las tensiones de un sistema que inspiró a muchas naciones y que hoy parece más frágil que nunca.
Un análisis claro, riguroso y accesible, con mapas, infografías, cronologías y documentos históricos, pensado para quienes buscan comprender, de forma ágil, pero con profundidad, la crisis democrática de Estados Unidos y su impacto en el equilibrio geopolítico global.
Simone Weil es, en palabras de Byung-Chul Han, la figura intelectual más brillante del siglo xx. En este ensayo breve y visionario, el filósofo surcoreano reinterpreta la obra de la filósofa francesa como una brújula ética y espiritual para nuestro tiempo. Frente a un mundo dominado por el rendimiento, el consumo y la hiperactividad, Weil —y con ella Han— nos invita a redescubrir el vacío, el silencio, la atención y la trascendencia como formas de vida posibles y necesarias.
Con un tono íntimo y meditativo, Han establece un diálogo entre siete conceptos fundamentales del pensamiento de Weil —atención, descreación, vacío, silencio, belleza, dolor e inactividad— y las heridas contemporáneas: la saturación digital, el individualismo, la pérdida de sentido y el colapso espiritual. A fin de cuentas, Weil nos conduce —nos seduce, dice Han— hacia otra realidad: una vida más libre, más honda, menos sometida al ruido y a la eficiencia.
¿Qué significa ser madre? ¿Qué significa pensar el cuerpo como materia viva que, en el parto, se abre y se desgarra? Devolviendo el concepto de 'vida' a su dimensión visceral, Adriana Cavarero desafía la indiferencia de la filosofía hacia el cuerpo materno y explora sus lados oscuros y perturbadores, marginados por una tradición que favorece representaciones idílicas y luminosas. Para ello, recurre a la literatura analizando la maternidad en libros de autoras como Annie Ernaux, Elena Ferrante o Clarice Lispector, además de al pensamiento filosófico y a la tradición trágica griega, con incursiones en la antropología, la biología y la teoría crítica feminista. Cavarero, pues, se centra en la parte carnal de la experiencia maternal, en la que el cuerpo femenino se hace cómplice del proceso procreativo de la naturaleza, permitiéndole regenerarse cada vez. El origen de la vida está precisamente en el cuerpo de la mujer que se desgarra para generarnos.