Los "Protocolos de los Sabios de Sión", grotesca falsificación nacida en el extraño mundo de agentes contrarrevolucionarios y pseudomísticos que floreció durante los años de decadencia del imperio zarista, se componen de una serie de actas en las que el miembro de un supuesto gobierno secreto judío mundial expone los planes conspiratorios de la implacable secta para lograr la dominación del planeta. Este difuso, tortuoso e ilógico texto realiza una crítica del liberalismo, explica los mecanismos de la siniestra conjura y describe las características del futuro Estado mundial regido por un soberano de la Casa de David. Pese a su contenido demencial, esta burda patraña daría la vuelta al mundo, en especial a partir de 1920, fecha de su divulgación general fuera de Rusia, y se convertiría en una justificación del genocidio que el nazismo perpetró contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. En este texto de referencia Norman Cohn investiga los turbios orígenes y los mecanismos de difusión de ese gigantesco fraude a fin de explicar el papel que este mito desempeñó como coartada de algunas de las explosiones más notables de barbarie del siglo XX.
¿Cómo leer El Capital de Marx? refuerza la transformación sobre los estudios marxianos que represntó la publicación, en esta misma serie, de la obra de Heinrich Crítica de la economía política.
La lectura de Heinrich aborda la obra de Marx desde un plano estrictamente teórico, sin prejuicios ideológicos, de modo que no da por sentado ninguno de los tópicos que tanto abundan sobre El Capital.
Heinrich analiza El Capital palabra por palabra, en el cuerpo a cuerpo, lo que se revela como caminofructuoso para desentrañar y esclarecer las profundas estructuras conceptuales que reverberan en el texto.
Solo después de un minucioso análisis de estas características cabe sacar conclusiones,ya sea programar revoluciones, predecir el apocalipsis, o tal vez de contemplar ?entre lúcidos y desencantados? cómo la araña devora a sus presas.
Vigilando el ascenso de la extrema derecha y admirando la sexualidad, ojeando unas páginas de poética francesa o contemplando el diseño de interiores, viendo las narraciones del cine y descubriendo el espíritu de la infancia, escrutando los discursos y creencias de la astrología o atisbando el trasiego en los hoteles: siempre que Theodor W. Adorno dirige su mirada hacia cualquier arista de la realidad, consigue transformarla, destilando de ella un pequeño fragmento con el que poner en marcha el pensamiento.
En Minima moralia, texto a medio camino entre el ensayo y lo literario, Adorno nos enseña su lúcida escritura, en la que el pensar resulta indisoluble del vivir, y nos desvela su mejor y más elevado legado crítico: el arte de resistir.