A través de las heridas es un relato íntimo y valiente sobre crecer con silencios, cargar culpas que no correspondían y aprender a sobrevivir cuando el dolor parece no tener fin.
Entre recuerdos de infancia, pérdidas irreparables y decisiones marcadas por la soledad, la autora nos guía por un camino honesto donde las cicatrices no se esconden, se reconocen. No es una historia de perfección ni de soluciones mágicas, sino de lucha, fe y reconstrucción.
Estas páginas hablan para quienes han sentido el peso de un dolor invisible y, aun así, siguen buscando luz. Porque sanar no significa olvidar, sino transformar la herida en un punto de partida.
“Dios no tiene nada que decirle al hombre frívolo”. —A. W. Tozer
En Dios se interesa en el hombre, Tozer insta al creyente a estar alerta en su búsqueda de la voz de Dios. Nos recuerda que la quietud y la meditación en el Espíritu de Dios pueden ser más provechosas —espiritualmente— que la apariencia de la religión tan predominante en la sociedad moderna. La quietud es una cualidad que se está perdiendo en el mundo de hoy. Estar quieto y saber que él es Dios es una antigua verdad que se cita mucho pero que rara vez se vive.
El libro "Origen y Evolución de las Telecomunicaciones Dominicanas", que podemos a la consideración de nuestros lectores, la sociedad dominicana y las personas que en cualquier parte del mundo se interesan por conocer la marcha de la Industria de las Telecomunicaciones en nuestro país, recoge más de un siglo de avances y crecimiento del sector en la República Dominicana.
Doy gracias a Dios porque en su misericordia me permite
comunicarte mi experiencia de oración.
La oración es la armadura de Dios en la guerra que
enfrentamos cada día. Como nos enseña el apóstol Pablo
en Efesio 6: 11, la armadura de Dios es la oración y está
disponible para todo creyente, para cada miembro del
cuerpo de Cristo.
La oración es la comunicación fundamental del cristiano
de una manera acertada y eficaz con el Padre, orando en el
espíritu a través de su palabra.
En un sueño, el Señor me tomó de la mano; iba subiendo
como cuando un avión se eleva, solo veía nube; esto era
como un ascensor. El Señor me decía “Mira”, y yo miraba
diferentes niveles de oración. El Señor me instruía que
debemos dedicar tiempo a la oración en intimidad. La
oración traerá la respuesta de Dios.