En las cuatro breves piezas que componen este volumen, entramos en el universo más personal de Jordi Soler. A través de sus páginas, escritas desde la orilla celeste del agua, reflexiona sobre la música y el silencio; traza una cartografía del enamoramiento y sus vasos comunicantes; critica la era tecnológica y la pérdida progresiva de los espacios para la introspección y el pensamiento; reivindica el aquí y el ahora; defiende la mirada activa, el diálogo; evoca lecturas, discos, películas, poemas, piezas de la memoria: historias en el mar de historias. La orilla celeste del agua es, en fin, un valiente alegato contra un devastador modus vivendi anclado en exceso en las nuevas tecnologías y en la hipervelocidad del siglo XXI; una lúcida reivindicación de la realidad que está fuera de los mapas.
En esta colección de textos a la vez desgarradores y estimulantes Rob Wallace rastrea las formas en que la gripe y otros patógenos emergen de una agricultura controlada por corporaciones multinacionales. Con un ingenio preciso y radical yuxtapone fenómenos espantosos, como los intentos de producir pollos sin plumas, con viajes en el tiempo microbianos y el ébola neoliberal. También ofrece alternativas sensatas al agronegocio letal. Algunas, como las cooperativas agrícolas, el manejo integrado de patógenos y los sistemas mixtos de cultivos y ganado, ya están fuera de la red de los agronegocios. Muchos libros hablan sobre los alimentos o los brotes infecciosos, pero éste es el primero en explorar enfermedades infecciosas, agricultura, economía y la naturaleza de la ciencia juntas.
En 1980, Bessompierre encuentra a Guy Debord, quien fue a instalarse a Arles, donde se quedará hasta 1987. A partir de la amistad que mantuvieron se le ocurrió la idea de este libro que muestra cómo, en Debord, la vida cotidiana y la relación con los otros era acorde con su pensamiento y sus escritos. Detrás del mito, hay un ser de carne y hueso, que por cierto era portador de un pensamiento magnífico y lúcido, que no vivió su vida como una abstracción. Esta contribución que restituye ?y reencarna? la persona de Debord es una tentativa para reducir la lamentable ignorancia que tenemos a menudo de la existencia de los hombres que marcaron su época y la Historia. El texto está acompañado de fotos y dibujos que el autor realizó en Arles, en Champot (Haute-Loire), en las casas de Guy Debord.