El derecho de reunión protege la expresión colectiva de opiniones, el intercambio o exposición de ideas, la defensa de intereses, el dar a conocer públicamente problemas, reivindicaciones o protestas. Y a esta delimitación conceptual, la Constitución aúna una serie de facultades de actuación a su titular: la libertad para elegir el contenido de las ideas que se pueden comunicar, sin que los poderes públicos puedan someterlas a controles de oportunidad política; el lugar donde se puede llevar a cabo la protesta o comunicación de ideas, por lo que solo excepcionalmente podrá prohibirse la celebración de una reunión o modificar su recorrido; y el cómo o a través de qué instrumentos se pueden realizar aquellas, porque una “reunión pacífica” –lo que exige la Constitución– no es una “reunión beatífica”. Una reunión sigue siendo pacífica aunque en su curso se produzcan conductas que incomoden u ofendan a personas opuestas a las demandas o reivindicaciones que la reunión promueve, incluso conductas que deliberadamente impidan u obstruyan las actividades de terceros; es decir, actuaciones de resistencia pacífica como bloqueos, cortes de carreteras o sentadas. Por todo ello, el derecho de reunión, entrelazado con la libertad de expresión y como cauce del principio democrático participativo, cumple la función de ser uno de los ejes vertebradores del Estado social y democrático de derecho.
Soldado azul. Las cosas que llevaban en el macuto los hombres que lucharon la Guerra Civil es una recopilación de textos patrióticos, revolucionarios, motivadores y ejemplarizantes que los dos ejércitos españoles de la Guerra Civil proporcionaban a los combatientes para enardecer su moral. Desde devocionarios católicos a cartillas antifascistas, desde credos militares a decálogos de milicianos, desde himnos marciales a las canciones más populares, todo está recogido en estas obras, que rescatan, ordenan y presentan al lector actual los textos que leyeron los soldados de 1936. Una pequeña joya que nos permite acceder sin intermediarios a la prosa propagandística de nuestra guerra civil.
Dios creó al hombre para ser señor y regente de toda
la creación, el diseño original no lleva esclavitudes,
sugiero esclavitud de ningún tipo, por esta razón las
miserias nunca han sido aceptadas por el hombre,
la lucha existe por la intención de recuperar todo lo
perdido en su caída.
El ser humano lucha por la salud, la vida, la prosperidad,
alcanzar algún nivel de bienestar.
El éxito es superación, es elevarse sobre muchos y
superar adversidades, es crecer y resplandecer y sobre
todo hacer la voluntad de Dios.
El Dr. Williams Medrano en la presente obra nos plantea
de manera pedagógica, con sus propias vivencias, que
se puede ser más que nuestros patrones sociales y
familiares, que se puede crecer por encima de lo que los
demás esperan, que el éxito espera por los visionarios,
que el fracaso es para los que no sueñan ni tienen
visión.
Al leer la propuesta de este libro me di cuenta que el
éxito no es una herencia, solo se conquista a sangre,
fuego, lágrimas y sudor, bajo el poder y la gracia de Dios;
que el modelo familiar es imprescindible para los que
quieran heredar sueños y valores que te darán éxitos
en todas las áreas de la vida; que nuestro propósito
debe ser cumplir el plan y diseño de Dios para nuestra
vida.
La imitación de Cristo es un clásico de la literatura mística y uno de los libros más traducidos después de la Biblia. Al teólogo, humanista y estilista mexicano Agustín Magaña Méndez se debe esta versión moderna en castellano.
Se trata de un texto espiritual, redactado para monjes y frailes que viven según el ejemplo de Cristo, pero tuvo una amplia difusión en el seno de la Iglesia. La obra pone énfasis en la necesidad de una vida interior y retirada, así como en la importancia de la eucaristía y la devoción como centro de la vida cristiana.
Igual que en el siglo XX desaparecieron imperios que parecían eternos, preceptos morales que habían durado mil años y dogmas científicos que resultaron falsos, en el XXI vamos a decir adiós a muchas de esas tecnologías, costumbres e ideas que nos rodean desde que nacimos. Y la misma suerte que corrieron los videoclubs, el fax y la URSS, la vivirán en breve muchas de las profesiones y los aparatos que nos rodean, como los volantes y el mando a distancia.
¿Cuánto de lo que vemos se desvanecerá? Se avecina el fin de los idiomas y de las cajas registradoras. Y a medida que vamos olvidando cómo era el mundo antes de Google, desaparece la noción de privacidad, la costumbre de conversar y hasta el reloj biológico. Sin olvidar el más ambicioso de todos los avances que la ciencia espera lograr este siglo: el fin del envejecimiento.
En sintonía con los grandes reporteros y narradores de la actualidad, Marta García Aller nos sumerge en la transformación digital que vivimos y en los cambios culturales, tecnológicos y económicos que nos esperan en el siglo XXI. Lo hace charlando con expertos de prestigio mundial, pero también con ciudadanos de a pie, como el dependiente de la tienda que no teme la robotización; el alto directivo del motor que sueña con jubilarse antes de que los coches sean autónomos y el encargado de cuidar un viejo almacén de cabinas telefónicas.