En 1933, un matrimonio escoces dice ver a una enorme criatura emergiendo en la superficie del Lago Ness, y la noticia del avistamiento se convierte en fenómeno mediático y un imbatible reclamo turístico. Casi cien años despues, Laura Fernández navega por las verdosas aguas del lago tras las huellas de Nessie o lo que queda de una leyenda que se ha ido cerrando sobre sí misma. Entre plesiosaurios,cazadores de monstruos, reporteros, fake news y un par de delfines soldado, el relato del viaje de la escritora a las Tierras Altas es la crónica y personal reescritura de esta historia popular, pero tambien, una reflexión al puro estilo Fernández acerca del acto de imaginar, creer y crear realidad, de la delgada línea entre la ficción y lo real, y de lo monstruoso y lo esquivo como llaves que abren las compuertas hacia los muchos mundos que componen un mundo, nos recuerda Nessie, misteriosamente fantástico.
Escrito por un compañero peregrino en su propio viaje con la enfermedad de Lou Gehrig, esta poderosa e inspiradora guía devocional ofrece treinta breves reflexiones para nutrir tu fe y aumentar tu fortaleza. Cada reflexión es una pequeña dosis de verdad espiritual para comenzar o completar tu día. Las selecciones de la mañana incluyen una breve oración y reflexión. Las lecturas vespertinas se basan en las promesas de Dios de animarte e iluminarte.
Aunque la mayoría de nosotros podemos hablar con facilidad con nuestro mejor amigo, muchos de nosotros no somos tan buenos para quedarnos callados y escuchar lo que nuestro amigo tiene que decir. Así es con Dios. Para que la verdadera comunicación suceda con Él, debemos aprender a escuchar a través de la comprensión de su Palabra. En Cómo escuchar a Dios, el doctor Charles Stanley presenta una forma sensata de explorar la Palabra de Dios y escuchar sus verdades. Él revela cómo podemos identificarnos con pasajes de las Escrituras, reflexionar sobre su significado y luego desarrollar pasos prácticos para aplicar lo que hemos aprendido.
En mayo de 1871, cuando Mijaíl Bakunin se dirigió por primera vez a los obreros del valle de Saint-Imier, en Suiza, Europa hervía: sobre los rescoldos de la guerra franco-prusiana, el Imperio alemán se había proclamado en Versalles y la Comuna de París estaba a punto de ser brutalmente aplastada. En las tres conferencias recogidas en el presente volumen, Bakunin no solo desgranó con certera maestría las claves históricas, políticas y económicas que explicaban su tiempo, sino que proporcionó a sus camaradas, y a las generaciones futuras, un alimento para despertar las conciencias y una guía para la acción organizada en pos del gran objetivo: la revolución social y la emancipación del ser humano.
Este grupo de jóvenes pensó que, a pesar de sus discrepancias, serían capaces de poner en práctica esas ideas. Y en cierto momento eso pareció posible. Pero a partir de 2018, a raíz de la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la presidencia, ese grupo no solo empezó a disgregarse, sino que muchos de sus miembros se enfrentaron abiertamente y en público, dejando claro que esa vía de modernización era imposible en la España actual, más polarizada y partidista que en cualquier otro momento de las últimas décadas. Esta es la historia de su fracaso.
Se sabe que Gertrude Stein era una mujer atrevida en sus opiniones y con un sentido del humor peculiar; pues bien, el título mismo de este libro demuestra su talento y la voluntad de ir más allá de lo establecido en cuanto a géneros literarios: aparentemente estamos leyendo un texto autobiográfico y quien lo firma es Alice B. Toklas, la secretaria y compañera sentimental de la gran autora, pero quien está detrás de estas páginas es la misma Gertrude Stein.
Así, al hilo de la voz de Alice, entramos en la casa que las dos mujeres compartieron en París entre 1903 y 1933, y por donde desfilaban las figuras que definieron lo que sería la cultura de principios del siglo XX. Comiendo con Picasso, cenando con Hemingway o hablando de sombreros con Marcelle Braque, se fue hilando una tradición intelectual que hoy ya es clásica y a Gertrude Stein debemos el gran favor de haber abierto las puertas de este salón donde las anécdotas, divertidas o trágicas, acabaron convirtiéndose en Historia con mayúsculas.