El conocimiento prohibido desde la Antigüedad hasta nuestros días.
El mago invoca en secreto a las fuerzas de la oscuridad. El grimorio ha sido abierto. Habla. Grita. A veces sangra. Invoca a los espíritus del inframundo. El libro se convierte en la puerta que comunica el mundo de los vivos con la sugerente y etérea morada de los muertos. Ya no hay vuelta atrás. Hemos de prepararnos para lo que nos espera, pobres mortales, al pasar una a una las páginas prohibidas.
Desde la más remota Antigüedad, el soporte escrito ha sido uno de los elementos más poderosos a la vez que temidos por el hombre. Miles de páginas que desafían a la misma razón, códigos ocultos, líneas encriptadas con recelo por mentes preclaras del pasado, secretos que, de ser revelados, podrían cambiar nuestra concepción del mundo, quizá, causar terribles desgracias. Todo ello se encuentra en manuscritos prohibidos, papiros mágicos, grimorios medievales, obras escritas por la mano del mismo diablo…
Antiguos libros del Arte Sagrado o Alquimia, colecciones misteriosas, bibliotecas ocultas; textos infames que impulsarían la mayor caza de brujas de la historia humana o manuscritos legendarios. Libros capitales de las grandes religiones que parecen ocultar no solo el pasado, sino también el presente y el futuro; libros malditos y perseguidos que se dan la mano en estas páginas y que, juntos, componen una historia largamente silenciada.
El poema toca la vida. Quizá porque, como en la vida, en cualquier obra de arte el sentido no es algo dado, sino algo que hay que encontrar, asignar o estar en disposición de recibir. En este ensayo, Mariano Peyrou investiga las maneras en que determinadas obras intentan suprimir la distancia entre el arte y la vida e integrar el ámbito de la obra y el de lo real. Para alcanzar una mayor espontaneidad, una mayor naturalidad, a veces se pone el foco, más que en el producto, en el proceso creativo; para generar un espacio más libre y dinámico, a veces la atención se centra en el impulso creador. Se trata de una aspiración antigua, que puede rastrearse desde los orígenes de nuestra cultura, pero que se manifiesta con gran intensidad y de un modo nuevo a partir del siglo pasado.
Fina Birulés indaga en los ejercicios de pensamiento de Arendt, que son la muestra de una obstinada y lúcida búsqueda de las formas de pensar y organizar la política que necesita nuestra época, una vez que el hilo de la tradición se ha roto de modo irreversible. Su legado se nos presenta aquí sin manual de instrucciones, como una herencia sin testamento.
Las reflexiones de Hannah Arendt surgen de la experiencia de los totalitarismos. El choque del pensamiento con la realidad y la inadecuación de las viejas herramientas conceptuales a la política del siglo XX la empujan forzosamente a buscar nuevas formas de comprensión. Así, su obra se caracteriza por una feroz independencia intelectual, y también por una relación conflictiva entre filosofía, sociología, historia y psicología.