Una misteriosa estatua de la antigua Roma subastada en Sotheby's de Londres por 24,5 millones de dólares es el comienzo de esta historia. ¿Por qué desapareció de la vista del público durante setenta años? ¿Quién fue su dueño, el hombre cuya muerte se convirtió en el secreto mejor guardado de la aristocracia argentina? Con la pasión, la curiosidad y la precisión del periodismo, Federico Fahsbender logró entrar en el corazón de una elite para desentrañar el enigma de la estatua y de su amo, Federico Zichy Thyssen, un conde drogadicto con una mansión en Barrio Parque, heredero del magnate alemán del acero que fue uno de los principales financistas de Adolf Hitler. En sus últimos años, Zichy Thyssen se enfrentó a sus hijos, en una disputa por una herencia multimillonaria que continuó más allá de su tumba. Internaciones forzadas, un funeral escandaloso y una guerra de sucesión con un nivel de lujo y riqueza impensado en el siglo XXI, en una investigación que se lee como una novela y que retrata el fin de una era de la aristocracia y el derrumbe de un linaje.
El camino del Zen y la senda del samurái son formas de sabiduría para transitar nuestra cotidianeidad. En tiempos de cambio e incertidumbre, valores de ética samurái como la devoción o la resiliencia pueden ser muy convenientes. La austeridad y el vacío fértil del Zen nos enseñan a vivir en el presente. Alexis Racionero Ragué nos sumerge en el universo japonés combinando de forma muy amena la filosofía y la espiritualidad con el libro de viajes. A partir de una ruta por Japón, nos introduce en la ética, la estética y la espiritualidad del samurái, el monje guerrero imbuido por el Zen. Su mirada constituye una moderna reinterpretación de este arquetipo que hoy puede encarnar tanto en un hombre como en una mujer. Mushin recorre lugares como el monasterio de Eiheiji, cuna del Soto Zen, la tumba de los 47 ronin, la montaña sagrada del Koyasan, los bosques de Nikko o la fortaleza de Himeji. Paralelamente, aparecen apuntes de cine clásico japonés, referentes contemporáneos como Kill Bill o textos clásicos del Bushido.
El célebre tenor Ian Bostridge pasó casi dos años sin poder pisar los escenarios a causa de la pandemia, hecho que lo llevó a reflexionar sobre el valor irrenunciable del contacto directo con el público, a la vez que le permitió ahondar en el amplio catálogo de clásicos que ha interpretado a lo largo de su carrera. Mediante una prosa lúcida y absorbente, Bostridge explora en estas páginas el modo en que Monteverdi, Schumann y Britten emplearon y subvirtieron los roles de género en sus composiciones, cuestiona la jerarquía y el poder coloniales en Chansons madécasses de Ravel, y analiza las meditaciones de Britten sobre la muerte en obras como War Requiem o Death in Venice. Las singulares reflexiones de Bostridge nos permiten comprender la asombrosa intensidad de sus interpretaciones, en las que la extraña fusión de melodía y pensamiento brinda auténticas epifanías tanto al cantante como a su público.