Armas, germenes y acero, Premio Pulitzer 1997, cuestiona la prepotente visión occidental del progreso humano y nos ayuda a comprender cómo el mundo moderno y sus desigualdades han llegado a ser como son.
Hace 13.000 años la evolución de las distintas sociedades humanas comenzó a tomar rumbos diferentes. La temprana domesticación de animales y el cultivo de plantas silvestres en el Creciente Fertil, China, Mesoamerica y otras zonas geográficas otorgó una ventaja inicial a sus habitantes. Sin embargo, los orígenes localizados de la agricultura y la ganadería son solo una parte de la explicación de los diferentes destinos de los pueblos. Las sociedades que superaron esta fase de cazadores-recolectores se encontraron con más probabilidades de desarrollo, supervivencia y poder belico.
Los "Protocolos de los Sabios de Sión", grotesca falsificación nacida en el extraño mundo de agentes contrarrevolucionarios y pseudomísticos que floreció durante los años de decadencia del imperio zarista, se componen de una serie de actas en las que el miembro de un supuesto gobierno secreto judío mundial expone los planes conspiratorios de la implacable secta para lograr la dominación del planeta. Este difuso, tortuoso e ilógico texto realiza una crítica del liberalismo, explica los mecanismos de la siniestra conjura y describe las características del futuro Estado mundial regido por un soberano de la Casa de David. Pese a su contenido demencial, esta burda patraña daría la vuelta al mundo, en especial a partir de 1920, fecha de su divulgación general fuera de Rusia, y se convertiría en una justificación del genocidio que el nazismo perpetró contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. En este texto de referencia Norman Cohn investiga los turbios orígenes y los mecanismos de difusión de ese gigantesco fraude a fin de explicar el papel que este mito desempeñó como coartada de algunas de las explosiones más notables de barbarie del siglo XX.
Noam Chomsky es uno de los pensadores más respetados y leídos en el mundo por razones muy evidentes: sus textos señalan los crímenes de los poderosos, revelan los verdaderos motivos que se esconden tras sus acciones y, con mordacidad, denuncian las falacias de sus discursos autojustificativos. En definitiva, cumple con el deber que, de acuerdo al sentido común, cabría esperar de un intelectual. Sin embargo, no todos sus pares muestran ese mismo compromiso moral. A lo largo de su trayectoria política, Chomsky ha abordado de manera directa la cuestión de cuál es la verdadera responsabilidad de los intelectuales en dos ocasiones, dos escritos ya canónicos dentro de su prolífica obra, recogidos junto a un nuevo prefacio del autor en este volumen. A finales de los años sesenta, al calor de la guerra de Vietnam, Chomsky denunciaba las vergonzosas políticas del gobierno estadounidense y el no menos vergonzante papel de ciertos intelectuales al respaldarlas. En 2011, tras el «asesinato planificado» de Osama bin Laden, reflexionaba sobre la pertenencia de los intelectuales a la clase de los privilegiados y su obligación de cuestionar a las autoridades. Más relevante hoy que nunca, este libro nos recuerda que los privilegios «brindan oportunidades, y las oportunidades conllevan responsabilidades». Todos tenemos elección, incluso en tiempos desesperados.