Este libro recoge algunos textos clave para entender la obra y enseñanzas de una de las figuras más importantes de la edición en lengua española. El Constantino Bértolo que nos habla desde estas páginas es el Bértolo editor: aquel que en la editorial Debate nos descubrió autores como Rafael Chirbes, V. S. Naipaul, W. G. Sebald, Rick Moody o Cormac McCarthy; aquel sin el que tal vez no habríamos disfrutado de Ray Loriga, Luis Magrinyá, Marta Sanz o Elvira Navarro. Aquel capaz de montar en un gran grupo un sello como Caballo de Troya. Un editor siempre contundente y, con frecuencia, dotado de una capacidad de disección de la realidad que desarticula cualquier cursilería. Y un editor que se desvive por aportar, por intervenir, por contagiar. «Una poética editorial» refleja la falla entre dos mundos (uno ya pasado, otro aún por configurar) que el autor ha sabido identificar como nadie. Sin embargo, aquí no hay lugar para el apocalipsis y sí para la ironía, «esa forma de decir lo que no se puede decir». Por tanto, y como aviso para navegantes, invitamos al lector para que saboree ese punto de sorda retranca que, de cuando en cuando, aflora y que no podría estar más alejada de todo derrotismo.
Un manual conciso y directo para que los más jóvenes aprendan a desentrañar una ciencia y una profesión tan apasionantes e importantes como denostadas.
Cada vez es más necesario encontrar a jóvenes interesados en «hacer política», pues son ellos los que deben mejorar y preservar el futuro de un mundo que ahora contemplan como una herencia envenenada. Porque «hacer política» es oponerse a la resignación y al desinterés, y no el deseo de acaparar cargos importantes. Es, más bien, participar, intervenir en la realidad para proteger lo que es indispensable para la vida en común y el derecho a elegir. Por eso, este libro es una herramienta útil para quienes desean acompañar a los jóvenes en este camino.
'Ya no entendemos qué es la democracia'. Esta afirmación es el núcleo central del nuevo ensayo de Marcelo López Cambronero. En él se defiende que los esquemas de comprensión que habitualmente utilizamos para entender la política, y en especial la democracia, han caducado, han dejado de ser útiles para explicar la realidad en la que vivimos, sacudida por la revolución cultural posmoderna, el cambio tecnológico acelerado y el incremento desmedido de las capacidades de control social.
Si queremos salvar la democracia hemos de liberarnos de estos esquemas y buscar otros a partir de un cambio de paradigma: la democracia contemporánea no consiste en el gobierno del pueblo, sino en un modelo de gestión y reparto del poder en la sociedad.
Salvemos la democracia es un breve y muy efectivo texto filosófico-político, donde encontramos reflexiones ordenadas eficaz e ingeniosamente sobre el poder, el tiempo, la revolución, la transformación de las sociedades, el papel de las ideologías y la nueva forma de hacer la guerra, entre otros problemas cruciales de nuestro mundo actual. Con todo ello se intenta responder, entre otras cuestiones, a si vivimos en democracia o, en todo caso, a si podemos recorrer un camino que nos permita reconstruirla y consolidarla.