Sylvia Plath fue una mujer de intensos matices cuya obra, más de medio siglo después de su desaparición, sigue suscitando fervorosa devoción entre los lectores de medio mundo. Referente literario indiscutible, cultivó una lírica visceral tan refulgente como sombría cuyo arraigo se focalizó siempre en el «yo», siendo una de las pioneras de lo que se denominó «poesía confesional». Por ello, para comprender en profundidad su obra, resulta especialmente relevante conocer también su vida. Esta biografía, documentada a partir de miles de documentos de archivo y cientos de entrevistas a quienes la conocieron, traza un itinerario que da comienzo con el análisis de sus orígenes familiares, y desemboca en su trágico suicidio, en febrero de 1963, en un frío apartamento londinense. En este camino propuesto por el autor, encontramos a la persona que se esconde tras el mito: la complicada relación con su padre y el trauma derivado de su temprana muerte, su tormentoso matrimonio con el también poeta Ted Hughes, la maternidad y las dudas y temores que se le derivan, o la creadora de inigualable talento que trató de abrirse un hueco en un mundo, el del «establishment» literario, monopolizado por los hombres. En resumen: la vida de un ser humano complejo y lleno de contradicciones, miedos, angustias y necesidades, pero también la de una luchadora en un mundo constreñido por las limitaciones de su época y por su condición de mujer.
Los ocho ensayos incluidos en este libro son una portentosa muestra de la pluralidad filosófica de Susan Sontag.
Estilos radicales (1969), la segunda colección de ensayos de Susan Sontag, extiende las investigaciones apuntadas en Contra la interpretación a nuevas consideraciones sobre el cine Bergman y Godard, la literatura Cioran, la política la guerra de Vietnam y un magnífico estudio sobre la pornografía, «La imaginación pornográfica», por mencionar algunos de los ocho ensayos certeros que contiene este volumen.
AL terminar mi recorrido por las melancolías alemanas, publicado en El duelo de los ángeles (2004), se abrió ante mí un canal que comunicaba con otros territorios culturales. No resistí la tentación de continuar el viaje, aunque en forma entrecortada, por ese antiguo río negro que se interna en los territorios de la Modernidad. El resultado fue un conjunto de fragmentos que exploran ficciones e imaginaciones que emanan de la sociedad moderna cuando es inundada por humores sombríos y tristes.
Son una señal de que el mundo está entrando en una nueva época, dominada por un extraño capitalismo tardío cuyos signos apenas estamos comenzando a descifrar. A los filósofos con frecuencia les gusta reflexionar sobre la circunstancia que los envuelve. Quieren definir los parámetros de la época en que viven y para ello se apoyan en los estudios de aquellos sociólogos que también están interesados en explicar la mecánica oculta que mueve al mundo. Así, la sociedad actual ha sido definida como postmoderna o líquida. Muchos quieren entender el funcionamiento de la cultura actual y buscan darle un sentido al presente. ¿Qué significa vivir a comienzos del siglo XXI? ¿Dónde estamos? ¿Cómo se entiende nuestra época?