La era del progreso, a todos los efectos, ha terminado. Frente a la crisis climática, la raza humana necesita repensar todo.
La comunidad empresarial, el gobierno, el mundo académico y el público en general han comenzado a hablar de «resiliencia» a raíz de la pandemia del COVID y el cambio climático, pero nadie puede asegurar todas las maneras en que esta transformación fundamental afectará a nuestras vidas. Lo que podemos afirmar es que la era del progreso, dominada por el dogma de la eficiencia, ha de dar paso a la era de la resiliencia, en la que la adaptabilidad sea la nueva máxima.
Por fortuna, una generación más joven ha comenzado a extender el impulso empático más allá de nuestra propia especie para incluir a nuestros semejantes, todos los cuales son parte de nuestra familia evolutiva. Ahora es posible que nuestro largo viaje finalmente nos lleve de regreso a casa.
«ME ACUSARÁN DE REVOLUCIONARIO, Y ESTARÁN EN LO CIERTO.»
Si en sus anteriores libros Pedro Baños ofrecía un lúcido análisis de las relaciones de poder, esta nueva obra no solo describe con detalle las excepcionales circunstancias que se están dando en el presente y las que padeceremos en el futuro inmediato en nuestro mundo hiperconectado, sino que va mucho más allá y propone soluciones que sirvan a todas las personas, en cualquier país, convirtiéndose en un manual práctico imprescindible.
Las fórmulas del siglo pasado ya no son válidas. Hemos entrado de lleno en la era digital, una verdadera revolución industrial, económica y social cuyos efectos apenas empezamos a vislumbrar. Un mundo regido por la inteligencia artificial, con ordenadores cuánticos, sorprendentes avances en biotecnología y neurociencia, y en el que hasta los objetos más cotidianos estarán conectados a internet.
Habrá empleos novedosos, pero insuficientes. La población, cada vez más envejecida, ocupará ciudades abarrotadas en las que la soledad será la norma. Todo ello aderezado con una sociedad cada vez más polarizada, mientras sufrimos las consecuencias de un calentamiento global que parece imparable. Sin olvidar los movimientos migratorios masivos. Se recrudecerá la lucha entre las grandes potencias por controlar esta nueva realidad y los escasos recursos naturales. Por tanto, hay que trazar estrategias imaginativas y eficientes que satisfagan las necesidades y aspiraciones de las poblaciones, y especialmente de la juventud.
He aquí el enorme reto de este libro. El tiempo apremia, los problemas son urgentes y la incertidumbre máxima. El mañana ya está aquí, y el manual para superar la encrucijada mundial lo tienes en tus manos.
Durante la guerra fría los escritores y los artistas se enfrentaron a un gran reto. En la esfera soviética, se esperaba que produjeran obras que exaltaran la militancia, la lucha y un optimismo sin límites. En Occidente, la libertad de expresión era la virtud más preciada de las democracias liberales. Pero esa libertad tenía un precio.
Este libro documenta el extraordinario vigor de una campaña secreta en la que algunos de los defensores más ardientes de la libertad de pensamiento en Occidente (entre otros, George Orwell, Bertrand Russell, Jean-Paul Sartre y Arthur Schlesinger, Jr.) fueron, lo supieran o no, instrumentos del servicio secreto estadounidense.
Ad Absurdum recorre en esta desternillante pero rigurosa obra milenios de historia, del origen de la humanidad hasta la irrupción de la modernidad, para responder a preguntas fundamentales que todo el mundo se ha hecho alguna vez: ¿De dónde venimos? ¿Qué le debemos a los mongoles? ¿Puede un camellero huérfano cambiar la geopolítica mundial?
En este libro encontrarás muchos aspectos del pasado de la humanidad. No solo política o guerra, sino también escritura, trabajo, tecnología, creencias, chapuzas… Todo lo que nos hace humanos, para bien o para mal (más bien mal, porque somos bastante liantes).
La historia humana se construye a golpe de látigo, martillo y bisturí, pero sobre todo mediante ideas, decisiones y acciones. Recordar todas esas cosas que nos han traído hasta aquí nos puede ayudar a vislumbrar hacia dónde queremos ir.
Historia(s) del siglo XX es una mirada a una época que se mueve en la fina línea que separa la ficción de la no ficción: esos espacios en los que personajes anónimos pudieron ser testigos o formar parte de hechos esenciales de ese siglo pasado. De este modo, con esa óptica, asistimos de una manera comprensible y cercana a lo que sería la cocina de la historia. Y sin obviar una rigurosa documentación a la hora de relatar cada hecho y perfilar a cada personaje histórico para atraer a los lectores con una narración viva, subjetiva y próxima. Cuatro relatos por cada una de las décadas de la centuria, tocando la ciencia, el arte, la literatura, la guerra y la política, en todo el mundo en general y en España en particular.
El franquismo nunca quiso olvidar la guerra civil y, desde el inicio de la dictadura, ese recuerdo se concretó en miles de monumentos erigidos en pueblos y ciudades de todo el país. Bajo el control de las autoridades, el mito de los «caídos por Dios y por España» fijó la dicotomía entre los buenos y los malos españoles, sometió y unificó la memoria a unos fines políticos partidistas y nacionalizadores, enalteció y legitimó al dictador, determinó el espacio público e incluso los materiales que utilizar, y estableció en el mausoleo del Cuelgamuros su ideal estético, político e ideológico. A través de una ingente y diversa documentación, el historiador Miguel Ángel del Arco Blanco reconstruye tanto la historia concreta de aquellos monumentos diseminados por toda la geografía, como su papel en la propagandística y manipuladora memoria franquista sobre la guerra civil, cuyos vestigios —físicos e ideológicos— han condicionado el relato, el recuerdo y el paisaje de la historia contemporánea de España.
Cruces de memoria y olvido extiende su cronología hasta el presente, para analizar la gestión de los monumentos —desde la demolición, resignificación o conservación de las cruces locales al icónico Valle de los Caídos— y para examinar las llamadas «batallas por la memoria», donde a menudo se contraponen criterios políticos, ideológicos e historiográficos. Y es que, como nos recuerda su autor, «es esencial que las democracias no inhiban y propugnen una memoria plural sobre el pasado traumático que a todos nos hiere. Es el modo de dignificar la memoria de las víctimas e integrar y asumir el dolor que duerme en él».