Así habló Zaratustra, el libro más célebre y controvertido de toda la obra de Friedricín Nietzsche, se sirve de la figura semilegendaria del filósofo persa del siglo vi a.C. para desarrollar, mediante una trama de elementos narrativos, conceptuales y líricos, los cuatro grandes temas que integran su legado: el superhombre, la muerte de Dios, la voluntad de poder y el eterno retorno de lo idéntico.
Si bien Más allá del bien y del mal (1886) retoma elementos e ideas de Así habló Zaratustra profundizando en ellos, presenta un tratamiento de los mismos completamente distinto. Entre una y otra obra hay, fundamentalmente, un reajuste de la miradb: el paso del símbolo al concepto, de la poesía a la psicología, de la confianza a la sospecha, de la lejanía que permite dejar de lado los defectos a la óptica microscópica que pone de relieve las miserias; un reajuste que permite a Friedrich Nietzsche (1844-1900) dar un paso más en la radicalidad de su pensamiento filosófico.
Publicado en los primeros meses de 1670 de forma anónima y con falso pie de imprenta, el “Tratado teológico-político” ocupa un puesto privilegiado no sólo en el sistema de Spinoza (1632-1677), sino también en la historia del pensamiento occidental. La aparición de la obra “una auténtica revolución intelectual” se produjo en un momento crucial, situado entre la reforma religiosa, que había conducido a la Paz de Westfalia, y las ya incipientes revoluciones políticas que desembocarían en el estado laico. Dos nociones corren paralelas a lo largo de toda esta obra que fue perseguida y prohibida por iglesias y sectas: “Por un lado, la necesidad de libertad de pensamiento, la cual sólo tiene cabida en un Estado democrático; por otro, la idea del Estado como poder supremo, único garante de la unidad y la seguridad y, en definitiva, del pacto social que lo constituye”.
Traducción y prólogo de Atilano Domínguez Basalo