Descubre el poder y la influencia de tres mujeres extraordinarias que desafiaron las convenciones de su tiempo y marcaron el destino del Imperio romano.
Livia, Julia Domna y Gala Placidia fueron tres mujeres excepcionales en la historia de Roma. Livia, esposa del emperador Augusto, fue su consejera más cercana e influyó en decisiones cruciales, facilitando la sucesión de su hijo Tiberio. Julia Domna, esposa de Septimio Severo, destacó por su vasta cultura y carisma, influyendo en la administración del poder y promoviendo un renacimiento cultural en el Imperio. Gala Placidia, hija de Teodosio I, vivió durante las invasiones bárbaras, primero como reina de los visigodos y luego como esposa del emperador Constancio III. Como regente de su hijo Valentiniano III, gobernó con astucia, manteniendo la unidad del Imperio. Estas emperatrices simbolizan diferentes etapas de la historia romana y demuestran que las mujeres desempeñaron un papel político decisivo en el destino de Roma.
Hubo un tiempo en que los hombres cruzaban océanos en barcos de vapor, creían en Dios, en el Estado y en la ducha fría. No porque fueran espartanos, sino porque no tenían más remedio. Hoy, en cambio, somos incapaces de sobrevivir sin un té matcha con leche de soja, sepultamos nuestras arrugas bajo toneladas de filtros digitales y debatimos sobre la opresión estructural desde un iPhone de 1.200 euros. Algo se ha ido al carajo en muy poco tiempo.
En los dos tomos que componen Los engranajes de Occidente, Fabián C. Barrio analiza desde una perspectiva psicosociológica el declive de una civilización que ha pasado de alzar catedrales a cancelar panaderos. Del humanismo al algoritmo. Del sacrificio a la sobreexposición emocional. Hoy asistimos al auge de la cultura woke y su perpetua batalla con la realidad tangible, a la resurrección kitsch de las ultraderechas con su dorado tupé, a los nacionalismos que brotan donde ya no queda ni nación ni sentido de pertenencia, a la manipulación política descarada y constante, y a las redes sociales como nuevo teatro de sombras, donde todos actuamos pero nadie vive de verdad.
Luigi Ferrajoli es sin duda el teórico del derecho que, después de Hans Kelsen y de Norberto Bobbio, mayores energías intelectuales ha dedicado a la reflexión filosófica sobre la democracia. El objeto de esa reflexión, contenida en su intensa producción científica y sistematizada en Principia iuris, es la peculiar forma de democracia establecida en los principales países de la Europa continental de la segunda posguerra.
Pero, a diferencia de la obra de Kelsen y de Bobbio, en la de Ferrajoli la teoría de la democracia se encuentra estrechamente conectada con la teoría del derecho, de la que toma el léxico y las categorías. Es una teoría jurídica de la democracia, centrada en destacar el carácter diferencial de los actuales ordenamientos constitucionales: el posicionamiento en el vértice del sistema normativo de constituciones rígidas, garantizadas por medio de órganos jurisdiccionales encargados de sancionar sus violaciones. El problema de la validez de las normas jurídicas adquiere así una relevancia central en la construcción teórica del paradigma normativo de la democracia constitucional.
Los textos reunidos en este volumen se organizan en los tres ejes principales de «Constitucionalismo y democracia», «Derechos y bienes fundamentales» y «Libertad e igualdad». Concluyen, así pues, con la valoración de los iura paria (según la expresión ciceroniana), de esos «derechos iguales» que son los derechos fundamentales que todos tienen en común y que determinan la pertenencia a una misma comunidad política.
Este texto es una profunda interpretación del «tratado sobre la libertad» de Schelling, hecha por uno de los filósofos más relevantes del siglo xx
En este volumen se recogen las clases y los seminarios que Heidegger impartió en 1941 sobre lo que él consideraba la cumbre de la metafísica del idealismo alemán: el pensamiento de Schelling relativo a la esencia de la libertad.
Schelling define la libertad desde la distinción entre fundamento y existencia. La libertad no es ni el ser ni su manifestación, sino la diferencia entre ambos. Los eones son los despliegues existentes de sendas temporalidades de la naturaleza y del hombre como manifestaciones divinas, en los que puede tener lugar la libertad justamente en la medida en que se diferencian del fundamento.
De una forma pedagógica y reflexiva, Heidegger explica la historia filosófica de los conceptos de fundamento y existencia, desde la escolástica medieval hasta la recepción de Ser y tiempo, pasando por Leibniz y, con especial detenimiento, por los existencialismos de Kierkegaard y Jaspers.
La cultura del pueblo en la antigua Roma.
Las historias de Roma suelen hablarnos tan solo de las élites dirigentes y de su cultura. Este libro, por el contrario, se refiere al pueblo romano: a la masa de 50 a 60 millones de artesanos, trabajadores, campesinos, mendigos o esclavos que formaban el 99 por ciento de la sociedad y que compartían una cultura integrada por sus estrategias de vida y por sus formas de entretenimiento, en ocasiones netamente subversivas. Jerry Toner nos introduce en este “mundo al revés” y nos guía por terrenos fascinantes, y hasta ahora mal estudiados, como el de la salud mental en unos tiempos llenos de tensiones o el de la historia sensorial, en un intento de reconstruir un mundo de sentidos, olores y sensaciones que separaba al pueblo de la élite, y que es también muy distinto al nuestro.
La aparición de distintos ejemplos de populismo en diferentes partes del mundo ha hecho salir a la luz una pregunta que nadie se planteaba unos años atrás: ¿están nuestras democracias en peligro? Los profesores Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, de la Universidad de Harvard, han invertido dos décadas en el estudio de la caída de varias democracias en Europa y Latinoamérica, y creen que la respuesta a esa pregunta es que sí.