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COMUNISMO SIN CRECIMIENTO?

Considerado precursor del ecosocialismo y de las teorías del decrecimiento, el filósofo y periodista de la RDA Wolfgang Harich nadó a contracorriente del pensamiento oficial en los países del Este. Defendió desde el marxismo las tesis del Club de Roma sobre los límites del crecimiento, aunque su propuesta se basaba en plantear un comunismo decrecentista con un Estado fuerte, pues consideraba que la sociedad solo aceptaría restricciones al consumo de bienes mediante mecanismos coercitivos. Ambas corrientes tendieron a converger en las décadas posteriores, siendo la base del ecosocialismo –desde el ámbito más teórico al más activista– que ha llegado a nuestros días: interpretar el desarrollo del capitalismo como una Raubwirtschaft o economía de rapiña continuada y creciente para impulsar la acumulación de capital. Entendidos así, los movimientos sociales a menudo tienen un contenido ecológico al intentar resguardar los recursos naturales fuera de la economía mercantil, y colocarlos bajo control comunitario.
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MUNDO HETERO

Más allá del artículo periodístico o la entrevista, y sin olvidar su obra narrativa, en Mundo hetero descubriremos las líneas maestras del pensamiento de Montserrat Roig para que podamos entender mejor su obra y su forma de concebir el mundo. En esta nueva antología, Betsabé García, biógrafa de la autora, ha reunido sus reflexiones sobre el feminismo como movimiento social, pero también sobre la mujer como tema, como supuesta identidad, y sobre lo que Roig define que es ser mujer. García ha seleccionado y reorganizado los textos de esta edición según los grandes temas que tejen la obra de Roig: la influencia castradora de una mala educación, el debate interminable con el eterno masculino, el sexo como mecanismo de poder, la naturaleza del deseo y su impronta en nuestros cuerpos, y la heterosexualidad como problema. Montserrat Roig tuvo que enfrentarse a un arduo proceso de introspección para analizarse y comprenderse más allá de sujeto producido por la dictadura: ella era una más, era una mujer. El feminismo anglosajón le brindó las herramientas, su curiosidad hizo el resto. Mundo hetero nos invita a ser partícipes de este proceso.
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PURO SUFRIMIENTO. LA VIDA COTIDIANA

En plena marcha victoriosa de su regimiento de infantería por territorio de Francia, en 1944, el soldado Leroy Stewart no pensaba en la gloria ni en la muerte. Estaba preocupado por su ropa interior: Cuando empezamos a caminar, tuve un problema nuevo: los calzoncillos me incomodaban. Se me subían todo el tiempo. Los recuerdos del teatro de operaciones de la Segunda Guerra Mundial están plagados de comentarios similares: los pies congelados, el estómago vacío, los dedos azules de frío que apenas podían accionar el gatillo, la diarrea vergonzante. Para millones de soldados, la vida en Europa era una calamidad que parecía no tener fin. Sus ojos contemplaban horrores insólitos, en el oído retumbaban ruidos desconocidos y la nariz detectaba olores insoportables. ¿Cómo era realmente estar ahí? A partir de un archivo enorme de memorias, testimonios epistolares, caricaturas de la época, documentos y entrevistas, Mary Louise Roberts aborda la experiencia de los Aliados a partir del seguimiento casi etnográfico de un puñado de batallones de infantería. Desde una perspectiva pegada al ras del suelo, reconstruye la cotidianidad de los soldados, sometidos a las condiciones más extremas, y revela el padecimiento físico y mental de esas mayorías de jóvenes que no tenían la menor idea del panorama más amplio de la contienda, ni de por qué estaban donde estaban, y vivían pendientes de la comida, los zapatos que dolían, la ropa húmeda o mojada durante días, la suciedad, y expuestos a las enfermedades, las heridas, los cadáveres. En ese contexto hostil, reclutados y entrenados como cuerpos obedientes al servicio de una causa mayor, los soldados forjaban vínculos de solidaridad y un lenguaje común para dar sentido a situaciones intolerables y resistir incluso a la disciplina militar. Así, en un relato salpicado de voces y anécdotas, la autora va mostrando las contraseñas de ese código compartido y las estrategias a las que recurrían para preservar algo de su condición humana.
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