Los lectores de Cioran saben que en sus libros hallarán siempre más preguntas que respuestas, más vacilaciones que certezas. Ese maldito yo no decepciona, pues su autor confiesa que se trata, en esencia, de una sucesión de perplejidades y obsesiones en torno a la maldición que rodea a todo lo que respira, y especialmente al yo: «Si el hombre olvida con tanta facilidad que es un ser maldito, es porque lo es desde siempre». En el ocaso de un mundo que no deja de dar señales de agotamiento, la lectura de Cioran, ese gran maestro del escepticismo, se convierte en un poderoso tónico contra el dogmatismo y la falta de humor que destilan las religiones y las ideologías.
Esta obra se centra en la vocación y faceta periodística de Ortega mediante las múltiples colaboraciones que llevó a cabo con rotativos como El Imparcial o la creación de la Revista de Occidente. El balance final evidencia que, en la circunstancia orteguiana, el periodismo fue determinante tanto en la forma como en el fondo de su filosofía.
Al frente del panteón intelectual del siglo XIX se encuentran las figuras de Karl Marx (1818-83), Sigmund Freud (1856-1939) y Friedrich Nietzsche (1844-1900). La crítica de Marx al sistema socioeconómico y el análisis de Freud de la vida psicosexual han sido bien asimiladas a finales del siglo XX y principios del XXI. Sin embargo, las ideas de Nietzsche continúan en el horizonte de la conciencia moderna: un desafío inquietante, incluso aterrador, que sabía que no se iba a ser aceptado durante su propia época. "Imagina un libro que no hable de otra cosa más que de los acontecimientos que tienen lugar fuera de la posibilidad de experiencias generales o, incluso, raras: el primer lenguaje de una nueva gama de experiencias. En este caso, ¡no se oirá nada!".