«La batalla por la libertad nunca se gana finalmente. Hay que librarla de nuevo en cada generación».
La caída del muro de Berlín en 1989 y el colapso del comunismo en Europa oriental estuvieron entre los acontecimientos decisivos del final del siglo XX.
Timothy Garton Ash, testigo de excepción de esos días trepidantes, narra en este libro los hitos más importantes de la desintegración del bloque comunista. Cubrió en Varsovia las primeras elecciones parlamentarias semilibres de Polonia, que consagraron el triunfo del sindicato Solidaridad; asistió en Budapest al funeral de Imre Nagy, treinta años después de su ejecución; estuvo en Berlín durante la caída del muro; y en Praga compartió la trastienda del teatro La Linterna Mágica con Václav Havel y el grupo que inició la Revolución de Terciopelo checoslovaca…
La linterna mágica es uno de esos libros extraordinarios capaces de definir y encapsular un momento histórico, un texto profundamente humano y riguroso en el que Garton Ash demuestra que las secuelas de la caída del bloque comunista aún están presentes en nuestra sociedad.
Marzo de 2028. Tras su victoria en Ucrania, tropas rusas toman la ciudad estonia de Narva y la isla de Hiiumaa, en el mar Báltico. Europa, debilitada tras años de complacencia y divisiones políticas, se convierte en un blanco fácil. La OTAN duda sobre qué hacer, los aliados discrepan y Estados Unidos mira hacia otro lado…
Este libro ―que ha causado un gran impacto en los círculos diplomáticos europeos―reconstruye, con sobrecogedor realismo, el proceso de toma de decisiones en los círculos de poder. Día a día, hora a hora, el experto militar Carlo Masala describe los movimientos diplomáticos y militares que seguirían a una hipotética victoria rusa en Ucrania, y alerta del peligro que supone que Occidente siga subestimando las ambiciones de Moscú.
Pese a que muchos así lo consideremos, no es lo mismo emoción que sentimientos. Las emociones son vivencias con rostro (miedo, ira, alegría, tristeza, asco, y sorpresa) y las podemos distinguir físicamente. No se aprenden, forma parte de nuestra herencia biológica y son reconocibles por cualquier persona en cualquier parte del mundo. Un ciego de nacimiento nunca ha visto una expresión de miedo o alegría, pero la expresará de una forma común a todos nosotros. Cuando esas emociones básicas se mezclan, se tramitan en el cerebro, se convierten en sentimientos (amor, fe, orgullo, culpa?). Éstos son menos intensos que las emociones, pero mucho más duraderos.