Existe la opinión generalizada de que España no tiene una filosofía propia, cuando lo cierto es que lo mejor de la filosofía española se encuentra diseminado en su literatura. Prueba fehaciente de ello es Baltasar Gracián, «padre de filósofos», como lo llamó Schopenhauer. En un mundo carente de orden y sentido como el Barroco, el jesuita aragonés proporciona todo un arte de saber vivir, una antropología existencial del hacerse persona que se funda en la autoafirmación personal. ¿Cómo se llega a ser lo que se es? He aquí el leitmotiv de toda la obra graciana: la filosofía como manual de comportamiento en tiempos de crisis. El hombre prudente de Gracián aspira a crear sentido en medio del «sin-sentido», y hacerlo con medios humanos (como si no hubiese divinos), con la sola fuerza de su agudeza y de su ingenio. Si bien es cierto que el héroe graciano no está solo: su soledad es una soledad compartida. Por eso todo proyecto de realización personal debe hacerse valer en el gran teatro del mundo. La actualidad de Gracián no se agota en el largo siglo xvii, y no es casual que su obra haya logrado saborear las mieles del éxito en Wall Street.
¿Cómo se convirtió el minimalismo en una tendencia decorativa? ¿En qué momento los uniformes de trabajo empezaron a venderse como artículos de moda? ¿Se puede ser cool con una remera blanca y unos jeans, independientemente de la marca? ¿Qué es, en definitiva, el buen gusto y quién lo define? Apoyándose en la filosofía, la sociología y la estética, citando algunos capítulos de Frasier o Los Soprano, o describiendo la decoración de las casas de Donald Trump y Kim Kardashian, la periodista británica Nathalie Olah investiga sobre las superficiales líneas que separan el buen y el mal gusto.
¿Todavía tiene sentido hablar de universalismo? El reputado profesor y teórico Omri Boehm tiende un puente entre la filosofía y la política contemporánea en esta crítica del pensamiento identitario.
¿Qué valores básicos defendemos en las democracias liberales? ¿Puede salvarse aún hoy el universalismo? Sí, pero debemos volver a sus orígenes: solo cuando comprendamos realmente el atractivo humanista de figuras como las de los profetas bíblicos o la de Immanuel Kant podremos luchar sin concesiones contra la injusticia y en favor de la igualdad absoluta de las personas.
En Universalismo radical, Omri Boehm ofrece algo más que una nueva interpretación del concepto: revoluciona nuestra comprensión fundamental de lo que es de verdad el universalismo y explica por qué debemos tener esperanza si no queremos vernos abocados a una distopía. Para ello, recurre a Kant y a su a menudo incomprendida recuperación del monoteísmo ético de los profetas judíos. Es una propuesta audaz que, por su osadía, abre una salida al estancado debate sobre la identidad.