Jacques Derrida fue un filósofo. Sin embargo, nunca escribió nada directamente filosófico. Su obra ha sido calificada como la más significativa del pensamiento contemporáneo. Pero también denunciada como la corrupción de todos los valores intelectuales. Derrida se ha vinculado de forma célebre con algo denominado DECONSTRUCCIÓN. Sin embargo, de todos los desarrollos de la filosofía contemporánea, puede que la deconstrucción sea la más difícil de resumir...
El enfoque de Musashi hacia las artes marciales y el combate es eminentemente práctico. Abogaba por eliminar las florituras técnicas y reducir la técnica a lo esencial: derrotar al adversario. Para él, las mismas habilidades eran aplicables tanto en enfrentamientos individuales como en batallas a gran escala. Musashi recalca que el aprendizaje se logra a través de la práctica más que de la teoría.
Maisy Hatchard responsable de esta nueva traducción ha realizado un excelente trabajo de localización que ofrece al lector contemporáneo una experiencia de lectura agradable y enriquecedora. Ha sabido trasladar el mensaje y la voz de Musashi, adaptándolos a un lenguaje moderno sin perder su esencia e invitando a explorar las profundidades del pensamiento estratégico y filosófico de este legendario samurái.
Las inmensas transformaciones en curso en nuestras sociedades no solo producen una desigualdad cada vez mayor de ingresos y patrimonios sino que alteran la identidad misma de los actores sociales. Ya no se trata de propietarios más ricos y trabajadores más pobres, sino de grupos enteros que ven reconfigurada su identidad en términos tanto objetivos como subjetivos. El grupo mayoritario, siempre en aumento, es el de los desposeídos: los que sufren la distancia geográfica, política y cultural respecto de sus sitios de trabajo, de los servicios públicos, de los bienes simbólicos y materiales. Los desposeídos son aquellos marcados por la precariedad y la exclusión, los que no tienen nada. El surgimiento de esta clase social ha puesto en entredicho la lógica misma del conflicto político. Desconectadas y distanciadas, las dos clases antagónicas ya no luchan: hoy lo que asegura el orden social es el distanciamiento con respecto al otro. En esta sociedad, que no es una sola, las clases populares no son los enemigos sino los olvidados. Es por esto, además, que sus malestares son ilegibles para las élites; así y todo, señala Guilluy, los desposeídos están en el origen de todas las protestas actuales. En este libro excepcionalmente lúcido y potente, el ensayista francés expone sin ambages el filo más amargo de la realidad contemporánea.