Esta iniciación a la Cristología tiene la finalidad de facilitar a un amplio círculo de personas un mayor conocimiento de la maravillosa riqueza y profundidad del misterio de Cristo: la primera parte analiza su persona en cuanto hombre y en cuanto Dios. La segunda, su obra redentora. La centralidad de Jesucristo en la vida de todo cristiano hace muy conveniente la lectura y estudio de los fundamentos de la Cristología.
La mítica Canaán, la Tierra Prometida, es una región que ha alimentado el imaginario popular occidental desde hace milenios. Situada en el Creciente Fértil, cuna de la civilización mediterránea, se corresponde en la actualidad con los Estados de Israel, Palestina, Jordania, Siria y el Líbano. Durante mucho tiempo, las referencias que se tenían sobre esta tierra y sobre los pueblos que la habitaron eran los textos bíblicos que, carentes de cualquier imparcialidad, hacían referencia al paganismo de sus habitantes, a sus blasfemas acciones y a abominables ritos. Eclipsadas por sus vecinos egipcios y griegos, las ricas e influyentes ciudades-Estado cananeas y fenicias fueron, sin embargo, determinantes en el desarrollo de estas civilizaciones. Este volumen se propone hacerlas revivir de nuevo.
La experiencia psicodélica contradice la visión moderna del cosmos. En el pecho del ser humano están todas las estrellas. Muestra un universo radicalmente distinto, afín a cosmologías indígenas, hindúes y budistas. Las consecuencias son tan revolucionarias que, de ser asumidas, transformarían por completo nuestra visión de la realidad. No es extraño que los diversos micropoderes, las prácticas y discursos dominantes que moldean cuerpos y subjetividades, hayan combatido la contracultura psicodélica, impidiendo que se incorpore al sentido común moderno. Las "plantas de los dioses" (Hofmann) permiten una valiosa experiencia estética y espiritual. Este libro, al tiempo que reivindica dicha contracultura, esboza una historia particular de la psicodelia, de la mano de William Blake, Aldous Huxley, María Sabina, Albert Hofmann, Henri Michaux, Terence McKenna y Jeremy Narby. La psique profunda es una terra incognita. Ciertas sustancias permiten visitar ese extraño lugar donde todo brilla con luz propia, desaparecen las restricciones del espacio-tiempo, se liberan las ataduras del lenguaje y lo visual surge de lo sonoro vibrante. Una experiencia no sólo de la mente individual (egoica y sometida a la avidez de las pasiones), sino de una mente extendida en creación perpetua. Una magia no exenta de riesgos.