Ante la intolerancia, queda siempre Voltaire. Nadie ha escrito mejor ni de forma más precisa contra un mal endémico y secular que aún hoy nos golpea.
Cree lo que yo creo y lo que no puedes creer, o perecerás. Cree o te aborrezco; cree o te haré todo el daño que pueda. >> Ese era el dogma del fanatismo según Voltaire. Y, como los atentados contra Charlie Hebdo volvieron a demostrar, ese sigue siendo hoy, dos siglos y medio después. Así que no es casual que este autor se haya convertido en el fenómeno editorial del momento en Francia, con más de 150.000 ejemplares vendidos en un solo mes.
Voltaire, la estrella editorial de la rentrée, como tituló Echo, fue según Savater el primer intelectual, un pensador que nunca se conformó con entender el mundo, sino que ansiaba transformarlo y que entendió como nadie antes que el texto era un poderoso instrumento de propaganda. De ahí su estilo directo, divertido, nunca frívolo, en el que prima siempre la voluntad pedagógica. Los paralelismos entre autor y editor son claros. En Savater reconocemos a Voltaire y por eso nadie mejor que él para exprimir su pensamiento y hacer lo que él nunca hizo, exponerlo en forma de máximas y aforismos. Se nos permite así conocer a un hombre genial, que dedicó su vida a combatir a siglos de intolerancia, de rutinas dogmáticas, de autoridad mal entendida y peor ejercida. ¿Sus armas? Una aguda inteligencia y un espíritu sarcásticamente irreverente que impregnan toda su obra.
Este libro da cuenta de esa revolución o de esas revolucionesw. Es la biografía canónica y de absoluta referencia de Thoreau, en la que se relatan los viajes interiores y exteriores de un hombre que ha marcado la historia universal.
La primera megafiltración masiva difundió papeles del Pentágono con la novedad del momento: una fotocopiadora. Hoy la tecnología permite publicar miles de archivos para que las audiencias conozcan su contenido sin intermediaciones. La historia de esos hallazgos muestra por qué esta forma de revelar los secretos del poder es, con sus virtudes y defectos, héroes y villanos, una herramienta vital para el acceso a la información y para el futuro de la democracia. El filtrador puede ser un funcionario poderoso, un empresario estafado, un empleado enojado, un espía, un loco, un idealista. La filtración puede llegar en forma de documentos, fotos, videos, audios. Puede ser una cantidad de datos tan grande que se mide en terabytes o una grabación de unos pocos minutos. Lo importante es lo que se revela: corrupción, crímenes de Estado, evasiones millonarias de impuestos, espionaje masivo de ciudadanos o doping. En un mundo en el que casi todo lo que se vende como noticia son declaraciones, propaganda o fake news, las filtraciones -vengan de donde vengan- descubren hechos. Para el autor de este libro, son el último refugio del periodismo. Un periodismo que no se limita a reproducir anuncios y opiniones. Un periodismo que echa luz sobre los manejos más opacos de gobiernos y corporaciones.