Te preguntarás por qué me pongo a escribir un libro de Historia cuando todos los míos anteriores son ficciones, es decir, historias inventadas.
Y es que antes de empezar a escribir ficción estudié Historia. Obtuve mis títulos de profesor y de licenciado y me dediqué durante muchos años a enseñar en la universidad y en escuelas secundarias. De hecho, sigo enseñando. ¿Por qué, además, quise escribir un libro?
En las últimas décadas la investigación histórica se ha renovado mucho en la Argentina, con preguntas nuevas y aproximaciones mucho más ricas y diversas que antes. Y sin embargo esos trabajos no han conseguido, en general, abrirse paso en el sentido común más o menos compartido por la sociedad. Al contrario: siguen muy vigentes, en esa "agenda pública", discursos históricos moralizadores, que no se proponen comprender sino juzgar y que simplifican nuestra perspectiva con anacronismos y visiones épicas que dificultan nuestra posibilidad de entender ese pasado colectivo.
Por eso es importante que los que enseñamos Historia hagamos lo posible por facilitar el encuentro entre el trabajo académico más serio y actualizado y la sociedad a la que ese trabajo está destinado. Creo que esa es una de las principales funciones de quienes nos dedicamos a la docencia.
En Los días de la Revolución, mi primer libro de Historia, vas a encontrarte con una posible explicación del proceso revolucionario que sacude y derrumba el Virreinato del Río de la Plata entre 1806 y 1820.
La Argentina no "nace" automáticamente de ese proceso. Al contrario: es producto de una larga, accidentada y compleja evolución. Pero es cierto que algunas de las claves de esa construcción hunden sus raíces en esos tiempos revolucionarios, en esas personas, en esas circunstancias y en esas peripecias. Y aquellos años de principios del siglo XIX, cuando el Imperio Español estalla en pedazos, habitan también en nosotros, en lo que somos en el siglo XXI. Este libro es una invitación a explorar juntos esos vestigios cargados de significado.
Eduardo Sacheri
Los clásicos vuelven a estar de moda.
Un clásico siempre está ahí cuando lo necesitas, listo para inspirarte como pocos saben.
En las páginas de estos grandes clásicos que tienes entre manos podrás reflexionar sobre el sentido de la vida con Marco Aurelio, o recibir los sabios consejos de Sun Tzu.
Porque los clásicos vuelven a estar de moda, ¿o es que alguna vez dejaron de estarlo?
Meditaciones, Marco Aurelio
Marco Aurelio escribió sus Meditaciones durante los descansos de sus actividades políticas. Estas reflexiones tenían el propósito de recordarle las máximas fundamentales del estoicismo y de ayudarle a aplicarlas en su día a día para no desviarse del objetivo primordial: ser mejor persona.
El arte de la guerra, Sun Tzu
Hace más de dos mil años el maestro chino Sun escribió el tratado de estrategia militar más famoso de todos los tiempos. Sus máximas, de apariencia sencilla y escritas con enorme belleza, guardan una gran profundidad y contienen una raíz filosófica que se aplica en materias tan variadas como la política, la empresa, el deporte o el desarrollo personal.
Un libro que desvela cómo funcionan las guerras y los servicios militares en el siglo XXI
El libro plantea un importante debate sobre la privatización de los recursos militares. Desde la guerra de Irak y hasta la de Ucrania, hemos visto como empresas militares privadas como Blackwater o el Grupo Wagner aparecen en escena. Estas empresas a menudo son acusadas de todo tipo de malas prácticas, masacres, torturas y delitos contra los derechos humanos.
¿Estamos ante un nuevo fenómeno de compañías mercenarias o han existido en la antigüedad? ¿Qué peligros y qué ventajas ofrecen las empresas militares privadas? ¿Es lícita su participación en zonas de conflicto? ¿Qué responsabilidad tienen los Gobiernos que las contratan y cuál es su relación con ellas?
Francisco Rubio Damián, el autor, es coronel en la reserva del Ejército de Tierra, doctor en Sociología y máster en Seguridad Global y Defensa. Especialista en operaciones especiales y en Estado Mayor, ha ocupado puestos nacionales y también en la OTAN y en la Unión Europea.