La República romana en transformación: de Sila a la muerte de César, recoge las contribuciones presentadas por reputados estudiosos procedentes de diferentes universidades españolas en la jornada científica homónima celebrada el 18 de noviembre de 2022 en el Edificio de Humanidades de la UNED. La obra no agota un tema por lo demás amplio, sino que en su conjunto ofrece una exhaustiva revisión y síntesis sobre uno de los periodos más complejos de la antigua Roma permitiendo dar respuesta a varias controversias, rechazar dogmas inválidos y abordar desde diversas ópticas y de manera asequible cuestiones de gran novedad e interés. En suma, esta obra nos brinda una mirada alternativa de la Historia teniendo presentes aquellas consideraciones solo manejadas por unos pocos.
Impulsado por la energía que abunda en la escritura de Vaneigem, este libro se propone «rastrear la huella de lo vivo bajo el oscurantismo religioso e ideológico», en este caso de una Edad Media que tantas veces se nos ha transmitido «sumergida en la fe cristiana como la sardina en el aceite». En dirección contraria a este postulado, este trabajo recupera la historia del «Libre Espíritu»: el movimiento herético que llevó la religión hasta su disolución en la afirmación inmediata del goce y de la vida sin más mediación que la libre voluntad. Para ello el autor procede a realizar un vasto recorrido que arranca del siglo y llega hasta el , y en el cual se recupera la estela de una corriente insospechada: el milenarismo joaquinista, la herejía valdense, los llamados amaurianos, la multitud de comunidades de beguinas y begardos que abrazaron el «Libre Espíritu», los Homines Intelligentiae, algunos sectores de los taboritas, los llamados eloístas (proletarios despreciados por Lutero) e incluso los alumbrados de Sevilla.
Óscar Calavia se mueve con maestría entre las fuentes directas para aportar su particular visión crítica del Imperio español en América, huyendo al mismo tiempo de la imperiofilia y de la caricatura. Este libro se escribe —nos dice— porque reducir el pasado a la contabilidad de hazañas y fechorías es un modo de desperdiciarlo.