La revolución portuguesa del 25 de abril de 1974 acabó de manera pacífica con una larga dictadura, un régimen ineficaz anclado en la represión y en viejos delirios imperiales, gracias a la acción de trescientos capitanes idealistas, que pretendían democratizar Portugal y acabar con sus guerras coloniales en África. Los claveles en las bocas de los fusiles o la canción Grândola, vila morena, difundida como contraseña para iniciar el golpe, no tardaron en dar la vuelta al mundo. Muchos ignoran en cambio que aquella mañana de abril estuvo llena de momentos épicos que contribuyeron a consolidar el golpe en favor de las libertades. Este libro rescata historias como la del joven capitán Salgueiro Maia, que caminó con los brazos en alto y una granada en el bolsillo, listo para el sacrificio, hacia una batería de carros de combate que le apuntaban, o la del soldado que se negó a obedecer la orden de disparar contra él y que permaneció cuarenta años en el anonimato. Sobre episodios como estos se fundó la democracia portuguesa hace ahora cincuenta años.
100 años después de la Marcha sobre Roma, Georgia Meloni llegó al poder en Italia. Cuando se cumplían casi 90 años del incendio ocurrido en el Reichstag, ante el asombro de medio mundo, el Capitolio de Estados Unidos fue asaltado por una turba de partidarios de Trump. 85 años después de la noche de los cristales rotos, cientos de bolsonaristas ocuparon el parlamento brasileño negándose a aceptar el resultado electoral. Y más de 78 años después de la victoria contra el nazi-fascismo en la Segunda Guerra Mundial asistimos a una verdadera eclosión global de las derechas radicales. Todo ello nos plantea algunas preguntas inquietantes: ¿Qué está detrás de esta emergencia global reaccionaria? Y, sobre todo, ¿se puede reeditar una suerte de totalitarismo neofascista en pleno siglo XXI? Este libro analiza en toda su complejidad la nueva ola de autoritarismo reaccionario de Trump a Milei que se ha ido extendiendo en gran parte del mundo durante estos últimos años. Para ello, parte del análisis de la crisis de largo aliento del capitalismo que, conjugado con la emergencia climática, configura un cóctel perfecto de malestar social. Para sorpresa de muchos, en especial de las izquierdas, este malestar se ha manifestado en una rebelión reaccionaria.
Una amenaza recorre nuestro tiempo: la amenaza de una crisis de salud mental. Según las encuestas, los casos aumentan cada día, especialmente entre niños y jóvenes, y la llamada «generación ansiosa» satura las consultas médicas con una queja común: estamos deprimidos. Las estadísticas no mienten, pero, ¿a qué se debe esta epidemia? ¿Cómo podemos explicarnos que toda una generación sufra de una manera distinta al resto?
Esta crisis, nos dice Marino Pérez, es producto de otras dos: la crisis de la psiquiatría y la crisis existencial de nuestros días. Por una parte, el idioma clínico se ha apropiado de todo sufrimiento, de forma que «sentirse mal» equivale, hoy, a estar enfermo. Por otra, las generaciones jóvenes, sobreprotegidas y adictas a las redes, sienten que el futuro es negro. Así, nos vemos inmersos en una «cultura del miedo» que nos vuelve vulnerables y que convierte cualquier obstáculo en una amenaza.
En este valiente libro, el autor acude a fuentes diversas ―desde Freud y Heidegger hasta Taylor Swift― para cuestionar la misma definición de qué es un trastorno mental, en un intento por recuperar la cordura en una época de desesperación