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MAS ALLA

09.07 a.m. 12 de abril de 1961. En un cohete de alto secreto, un joven ruso se sienta en una minúscula cápsula encima del misil balístico intercontinental más potente de la Unión Soviética, diseñado originalmente para transportar una cabeza nuclear, y despega hacia el cielo. Se llama Yuri Gagarin y está a punto de hacer historia. Viajando a casi 18.000 millas por hora, Gagarin da la vuelta al mundo en solo 106 minutos. Desde sus ventanillas ve la Tierra como nadie lo había hecho antes, cruzando un atardecer y un amanecer, atravesando océanos y continentes, siendo testigo de su belleza y su fragilidad. Aunque el lanzamiento se inicia en total secreto, a las pocas horas de su aterrizaje se ha convertido en una celebridad mundial: el primer ser humano que abandona el planeta. Más allá cuenta la emocionante historia de aquel vuelo épico, en plena Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la URSS se enfrentaban al otro lado del telón de acero y asumieron enormes riesgos para ser los primeros en llevar a un hombre al espacio: los estadounidenses a la luz de los medios de comunicación y los soviéticos en la clandestinidad.
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TRAIDORES EN LA HISTORIA DE ESPAÑA

Traidores para unos, y héroes para otros, que cambiaron para siempre el rumbo de nuestra historia. Desde Bartolomé de las Casas a Adolfo Suárez, conocemos la infidelidad a una particular idea de España a través de distintos personajes y épocas. Pedro Sánchez es considerado por muchos un traidor a España, pero otros lo ven como un héroe de nuestro tiempo frente a la derecha y la «ultraderecha». No es la primera vez en la historia de nuestro país. Ocurre con Bartolomé de las Casas, que para unos desveló el «genocidio» y otros lo tienen por un mentiroso sobre el que se forjó la Leyenda Negra. También ha pasado con nacionalistas como Sabino Arana, un racista infumable que es el «padre de la Patria» para el PNV, un partido que traicionó a todos, a franquistas y republicanos. Lo mismo se puede decir de Macià, militar que juró la bandera española, y de Companys, del que desconfió incluso Azaña. El socialista Julián Besteiro y el anarquista Cipriano Mera han sido calificados por los comunistas como grandes traidores por el Golpe de Casado, en 1939, que puso fin a la Guerra Civil. El franquismo fue especialista en señalar supuestos traidores a España, entre ellos, a los del «contubernio de Múnich». Incluso Adolfo Suárez fue tratado como un traidor por el búnker franquista. ¿Y qué decir de los héroes de la independencia de la América española? Allí son héroes y aquí traidores. Lo mismo cabe decir de Rizal y Aguinaldo en Filipinas, o de Abd el-Krim, que vivió de España hasta que decidió matar españoles. Ahí están también los afrancesados, los «famosos traidores» para los absolutistas, o Roque Barcia, que quiso que Cartagena estuviera protegida por Estados Unidos frente al Gobierno de la República. En esta obra divulgativa y de entretenimiento se trata de la traición como una infidelidad a una particular idea de España, siendo consciente de que ha habido muchas ideas de cómo debía ser este país; las diversas «españas». Dicha traición pudo ser a la unidad de la nación o a su confederación, a la monarquía o a la república, a Franco o a la democracia, al imperio o al Estado liberal, pero siempre a una idea de España.
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NO ME RESIGNO

«Es imprescindible recuperar la voluntad de acuerdo. Sin un gran compromiso político nacional será imposible cualquier reformismo capaz de afrontar los enormes desafíos de nuestro tiempo». A caballo entre las memorias, el ensayo y el manifiesto, Nicolás Redondo Terreros, una de las voces más autorizadas y coherentes de nuestro país, hace un llamamiento a la cordura, un elogio de la España constitucional y una advertencia frente al embudo de crispación y sectarismo en el que parece precipitarse la política española. En su análisis del poderoso auge del nacionalismo y el populismo, que afecta a las democracias representativas en todo el mundo, constata un giro determinante: el PSOE, el único partido de la Transición que sigue en pie, protagonista de los años más constructivos de nuestra historia, hoy se encuentra reducido al cálculo electoral, sujeto a proyectos políticos identitarios e incapaz de proponer proyectos políticos integradores respaldados por la mayoría ciudadana.
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