Cantar y bailar; agradecer; honrar; pasear; dormir; comer; ofrecer; hablar; tontear; leer y escribir; recordar; volver; tocar, abrazar y besar; pensar... Nacer y morir son los cabos de este recorrido por los verbos y sus honduras en los que la vida se vive y se lee con asombro. Las reflexiones que se ordenan en esta suerte de biografía filosófica es un deleite de sabiduría y conocimiento. El lector que acepte esta invitación a pensar descubrirá que la vida, en sus mínimas gestas cotidianas, se llena de significado y sentido. La travesía vital que emprende el autor conduce a pensar más allá de lo inmediato sin abandonarlo. Los infinitivos elegidos pronto se descubren como puertos en los que restaurar la curiosidad y continuar el viaje en búsqueda de la verdad. La filosofía que acompaña cada instancia visitada por el autor nunca fue más cálida y acogedora; la erudición está al servicio del entendimiento, y la brevedad al de la claridad; de ahí el título de este libro en el que cada página es un regalo porque, como señala el autor, «Saber no es solo algo que podamos tener sobre la vida, sino vida misma intensificada según un modo particular: la comprensión. Pensar lo que vivimos forma parte de vivirlo también más humanamente, más de manera plena según nuestro modo de ser».
Este libro reúne una serie de ensayos breves, reseñas de libros, cuentos, parábolas e incluso programas de radio para niños y nos ofrece una nueva apreciación de cómo el pensamiento de Benjamin fue cambiando y madurando con el tiempo, a la vez que incluye varias de sus lecturas claves: textos de sus contemporáneos Ernst Bloch y Georg Lukács, de Paul Valéry, y de Heródoto y Montaigne.
Una de las ensayistas más brillantes y radicales de nuestro tiempo aborda los grandes retos y dilemas del presente a través de una colección de artículos, perfiles y conversaciones. Aparecen en estos textos temas como el feminismo, la cultura queer, los conflictos raciales, las transformaciones sociales pendientes, la violencia, el cambio climático, las sexualidades alternativas, la transgresión y la perversidad.
En los ensayos Maggie Nelson aborda la obra de nombres punteros del ámbito intelectual, literario y artístico en Estados Unidos y otros países. Así, nos encontramos con perfiles de figuras que van de Judith Butler y Eve Sedgwick, dos de las fundadoras de la teoría queer, a Prince; de Natalia Ginzburg y Hervé Guibert a la artista británica Sarah Lucas o la norteamericana Carolee Schneemann; del escritor Ben Lerner al artista Nayland Blake y su exposición No hay agujeros erróneos. También hay luminosos análisis sobre obras de cine de vanguardia como The Deadman, un provocador mediometraje basado en un texto de Bataille, o los experimentos de Matthew Barney y de la animadora de origen iraní Tala Madani.
Entre las conversaciones destacan las que mantiene con Björk, con la estudiosa del feminismo Jacqueline Rose y con la poeta lesbiana Eileen Myles, que fue muy importante en su formación, al igual que la cantante Lhasa de Sela, fallecida demasiado pronto, y a la que dedica un sentido homenaje.