Las feministas han sido ridiculizadas y acosadas en todo el mundo y en todos los tiempos. En el siglo XVIII, unas acabaron decapitadas en la guillotina; en el siglo xix, otras, las sufragistas, terminaron en prisión. Hoy, en países como Irán y Arabia Saudí, se sigue encarcelando a activistas feministas. Se las retrata como mujeres amargadas, enfadadas y nada atractivas. Sin embargo, las nuevas generaciones levantan su bandera con orgullo.
María Antonieta de Austria, reina de Francia y consorte de Luis XVI, ha pasado a la historia como una monarca derrochadora, manipuladora, superficial e insensible a los sufrimientos de su pueblo. De hecho, en la construcción de su figura siempre suele recurrirse a la anécdota en la que, ante la falta generalizada de pan en París, la reina respondió "que coman pasteles", un desplante que habría servido por sí solo para justificar cualquier revuelta social en una época convulsa, construida sobre la desigualdad. Sin embargo, ¿cuánto hay de cierto en este cruel retrato de la última reina de Francia? ¿Fue María Antonieta la víctima de una campaña de desprestigio a cargo de los panfletistas de la Revolución?
La serie completa Taiheiki eiyūden (1867) —Héroes de la Gran Pacificación―, de Utagawa Yoshiiku (1833-1904), consta de cien estampas de heroicos guerreros de la historia japonesa, hombre dignos de admiración tanto en la victoria como en la derrota; en el triunfo o en el fracaso. Son los cien principales protagonistas del periodo Sengoku (finales del s.XV - finales del s.XVI), agitada época de guerras civiles, sangrientas batallas y presencia constante de la muerte. Son también los cien artífices de la unificación de Japón bajo el gobierno de los Tokugawa y del largo y estable periodo Edo (1603-1867).