Una innovadora interpretación de los últimos años de Marx.
Hacia el final de su vida, Karl Marx amplió su investigación a nuevas disciplinas, cuestiones teóricas y áreas geográficas. Estudió los más recientes descubrimientos antropológicos, analizó las formas de propiedad comunitaria en las sociedades precapitalistas, apoyó la lucha del movimiento populista en Rusia y atacó ferozmente el colonialismo europeo. Además, viajó a Argelia, en el que fue su único periplo fuera de Europa.
Los últimos años de Karl Marx pone en tela de juicio las interpretaciones que han presentado al influyente teórico alemán como un pensador eurocéntrico y economicista, interesado solo en el conflicto entre trabajo y capital. A través del examen de manuscritos incompletos o inéditos, Marcello Musto revela el periodo menos explorado de la vida de Marx y propone una nueva evaluación de algunos de sus conceptos clave.
«La cabaña no solo se alza como una alternativa a la ciudad, es un recordatorio de lo que somos cuando pisamos el freno. Una necesidad existencial acuciada por los tiempos convulsos que vivimos, fértiles en estrés, ansiedad, preocupaciones por la salud mental y, sobre todo, víctimas de una pérdida de conexión con nosotros mismos».
Desde las primeras construcciones prehistóricas hasta el emblemático Walden de Thoreau, pasando por las casas en los árboles de los Médici, Punky Brewster o la casa de los enanitos con la que todo niño granadino soñó alguna vez en su camino a Sierra Nevada, Refugio. Una historia de cabañas propone un fascinante e irresistible recorrido pop a través de los siglos por la relación que el ser humano ha forjado con ellas.
Eva Morell, creadora de la newsletter El club de la cabaña, reflexiona sobre el rol capital que estos refugios (reales y metafóricos) han ocupado a lo largo de nuestra historia. Además de proporcionar momentos de descanso y recogimiento, albergan historias únicas, divertidas, apasionadas y misteriosas. Así, Le Cabanon de Le Corbusier comparte páginas con aquella habitación propia que Virginia Woolf encontró en Monk's House, con el hogar de Joel Fleischman cuando se mudó en Doctor en Alaska o con la aparentemente inofensiva caseta de Montana desde la que Unabomber aterrorizó a la sociedad estadounidense entre los años setenta y noventa.
El rugido de nuestro tiempo es a veces decolonialista y a veces panhispanista, pasa del insulto al lamento y de la santimonia al chasquido de la motosierra. En cualquier caso, se manifieste como se manifieste, hay que prestarle atención porque es una pista para entender las ideas y los valores que están moldeando el presente de nuestras sociedades. Esta labor, la de comprender y analizar el presente, la inicié hace seis años con Salvajes de una nueva época, y continúa con este ensayo. Seguirá en el futuro, ojalá con menos rugidos y menos salvajes, con menos desórdenes y extravagancias de los cuales dar noticia».