El autor cuenta en primera persona las operaciones que ha realizado desde mediados de los años 60, cuando terminó el servicio militar y fue reclutado para ser un agente de inteligencia. El protagonista es el mismo autor con diferentes nombres, según cada operación. Cuenta cómo ha participado en diferentes operaciones antiterroristas en la lucha contra ETA, cómo intentó convencer a miembros de ETA sin delitos de sangre para alejarles de la lucha armada, crearles una nueva identidad y enviarlos lejos de España.
Cómo se infiltró para conseguir información de alto nivel y evitar atentados. También cómo participó en una operación en el Vaticano para limpiar la corrupción de algunos cardenales y obispos.
Bajo el simbólico título de El alzamiento, Pilar Urbano presenta un documento histórico-periodístico, construido con hechos reales, pero sin eludir el matiz subjetivo, lo que le da a su trabajo de investigación un sesgo político no exento de ironía. Esta es de nuevo una obra que «informa con rigor, sin favor y sin temor». El tema no podía ser más sugerente, el juicio del procés independentista. Así arranca el primer capítulo, con los preparativos del juicio en 2019 bajo la supervisión del presidente del Tribunal Supremo, el juez Marchena. Lo sustantivo de la obra no son los hechos sino los motivos, los antes y los después que nos conectarán con un relato sorprendente y donde los personajes aparecen como el reparto de una gran obra en la que todos están conectados.
Un relato trepidante nutrido de fuentes únicas: la autora ha tenido acceso a documentos inéditos, solo conocidos por personas cercanas a la investigación judicial. La crónica inédita de aquellos sucesos que hicieron arder Cataluña.
Cuando la vida parece perder su sentido, necesitamos palabras. Cuando sufrimos un duelo, una traición, la soledad o una derrota, buscamos ayuda para recuperar ese sentido. El lenguaje del consuelo fue antaño el gran objeto de estudio de religiosos y filósofos, pero se ha ido desvaneciendo de nuestro vocabulario moderno. Desde el siglo XVI, la humanidad ha tendido a rechazar el alivio proveniente de los textos sagrados para, en su lugar, concentrar su fe en la ciencia, las ideologías y las terapias. Además, como advierte el gran pensador e historiador Michael Ignatieff, «hoy el premio de consolación es el que nadie quiere ganar. Las culturas que persiguen el éxito no prestan mucha atención al fracaso, la pérdida o la muerte. La consolación es para los perdedores».