-Cae la lluvia sobre un bar de Tánger donde se susurran, desordenados y envueltos de misterio, los secretos. La historia de aquella vez que William Burroughs visitó la ciudad y se enamoró de un muchacho español, o cuando Lucien Carr fusionó el nombre de la generación beat con el de las intrigas criminales. Montero Glez se encarga de anotarlas y transmitirlas para ofrecer al lector un nuevo inventario de las ocasiones en que llegó a cruzarse con las leyendas literarias de los últimos tiempos. Un anecdotario fascinante que oscila entre la crónica periodística, el cuento y la más pura invención.
Mediante encuentros con los pintores Luis Claramunt, Ceesepe y Miquel Barceló, un retrato excepcional del cantaor Agujetas y la intromisión de novelistas como Juan Marsé, Ernest Hemingway o Enrique Vila-Matas, Montero Glez nos brinda en La vida secreta de Roberto Bolaño un maravilloso libro sobre libros y sobre autores, en un juego de estilos, devaneos con la sátira, la autoficción e incluso la física cuántica, que hará las delicias de cualquier lector dispuesto a dejarse convencer por el engaño y confundir por la verdad.
A comienzos del siglo xx, Rusia era un enorme imperio que se extendía desde Polonia, Ucrania y Bielorrusia en Occidente hasta el océano Pacífico en el Lejano Oriente. Al frente de este inmenso país estaba el zar Nicolás II, cuya dinastía, los Románov, había gobernado en Rusia desde principios del siglo xvii con una mezcla letal de crueldad hacia sus súbditos, expansionismo colonial e incompetencia reaccionaria.
En 1917, la Primera Guerra Mundial exacerbó las tensiones en Rusia. En marzo, Nicolás II abdicó y el gobierno provisional que ocupó su lugar para organizar unas elecciones democráticas duró solo ocho caóticos meses antes de que los bolcheviques de Lenin lo derrocaran. En La Revolución rusa, el prestigioso historiador Victor Sebestyen narra los apasionantes acontecimientos que, entre 1917 y 1924, llevaron a la fundación de la Unión Soviética.
Exquisitamente documentado, lujosamente ilustrado y repleto de personajes clave como Lenin, Trotski o Stalin, y de episodios dramáticos como el fusilamiento de la familia real o la rebelión de los marinos de Kronstadt, La Revolución rusa es una obra imprescindible para comprender unos acontecimientos que cambiaron el rumbo de la historia y siguen influyendo en nuestro presente.
Alekos era yo, en hombre», dijo Oriana Fallaci tiempo después. Alexandros Panagoulis, Alekos, fue para ella una causa, un espejo, un gran amor y también el argumento de su novela maestra. Fallaci lo entrevistó en 1973, cuando él, un héroe de la resistencia en la Grecia de la dictadura, había salido de la cárcel tras sufrir varios años de brutales torturas y aislamiento, y a él dedicó su vida y todos sus recursos durante los siguientes tres años. En 1976, Panagoulis murió en un accidente de coche que nunca se ha esclarecido por completo. En esta novela, Oriana Fallaci narra la historia de los dos, pero también la de él y también la de ella. La de los dos, casi imposible, una pasión condenada. La de él, un relato de heroísmo y convicción, pero también con un lado oscuro al que ella no cerró los ojos. La de ella, un análisis de la entrega, del amor y de la admiración, tantas veces contradictorios con la vida de una periodista que ya era una estrella cuando se conocieron.