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LAS IMPLACABLES

Deborah Nelson se ocupa en este ensayo de seís mujeres brillantes, casi siempre reconocidas por la peculiar firmeza de sus convicciones: Simone Weil, Hannah Arendt, Mary McCarthy, Diane Arbus, Susan Sontag y Joan Didion. Si bien algunas de ellas se relacionaron de un modo u otro con el círculo de los Intelectuales de Nueva York, todas rehusaron ubicarse bajo una única tradición y se esforzaron por eludir las categorías convencionales del pensamiento. Sin embargo, sus obras revelan una afinidad de estilo y una perspectiva filosófica que deriva de una actitud compartida hacía el sufrimiento: aquello que Mary McCarthy llamaba «mirar fríamente» no so era una aversión personal hacia los despliegues de la emoción: era un modo de atención asentimental que dictaba enfoques estéticos fijaba posiciones éticas y políticas. Las implacables propone un recorrido por sus obras y destaca los cuestionamientos a la empatía como la postura ética privilegiada para examinar el dolor. En su escritura y su arte, estas seis mujeres hacen explícita su firme creencia de que el sufrimiento debe tratarse de manera concreta, directa y realista, sin recurrir al consuelo ni caer en la crueldad. Como muestra Deborah Nelson con maestría, esta perspectiva constituye una importante contra-tradición con respecto a la usual polarización que floreció a partir de la segunda mitad del siglo xx, entre, por un lado, la expresividad emocional y, por otro, la ironía desaprensiva. En última instancia, con su insistencia en enfrentar la realidad sin consuelos ni compensaciones, esta austera «escuela de lo asentimental» ofrece nuevas maneras de acercarse a los aspectos trágicos de la existencia, tanto en su dimensión pública como en sus aspectos más íntimos.
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ESCRITOS FUNDAMENTALES

Considerado por Susan Sontag como «el critico de cine más vital, perspicaz y de original de Estados Unidos», Manny Farber (1917 - 2008) es reconocido como uno de los padres de la crítica cinematográfica moderna anglosajona y admirado por la generación posterior Jonathan Rosenbaum, Kent Jones, J. Hobesman, en la que dejó una marcada influencia. Pintor además de crítico, su ojo de artista le permitió concentrarse en aspectos y hasta entonces ignorados de las peliculas, tales como el espacio visual, la plasticidad, el ritmo, la disposición y gestos de los actores, y los movimientos de sus cuerpos. Algunos de sus textos se convirtieron en manifiestos, como el famoso ensayo. Arte termita contra arte elefante blanco», síntesis de su preferencia por un cine vitalista y de formas provisionales que socave los propios limites del arte, y en contra de los grandes nombres del firmamento cinematográfico, la monumentalidad, la ampulosidad y el academicismo. Antes que los jóvenes cahieristas, fue pionero en revalorizar a directores y productores que expresaron lo mejor de la tradición norteamericana a través del cine de género o del cine clase B, Howard Hawks, Preston Sturges, Samuel Fuller, Raoul Walsh y Val Lewton. Se ganó así la definición de «iconoclasta», al mismo tiempo que su prosa fue asimilada al fraseo jazzístico: una escritura muy personal e inventiva construida sobre la base de metáforas visuales, alejada de cualquier molde académico, y repleta de neologismos, juegos de palabras, humor y sarcasmo. La presente selección consta de sesenta textos, la mayoría inéditos hasta ahora en nuestro idioma, desde sus tempranas reseñas semanales hasta sus ensayos posteriores consagrados a grandes cineastas, algunos de ellos coescritos junto a su esposa, Patricia Patterson.
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UN HOMBRE

Alekos era yo, en hombre», dijo Oriana Fallaci tiempo después. Alexandros Panagoulis, Alekos, fue para ella una causa, un espejo, un gran amor y también el argumento de su novela maestra. Fallaci lo entrevistó en 1973, cuando él, un héroe de la resistencia en la Grecia de la dictadura, había salido de la cárcel tras sufrir varios años de brutales torturas y aislamiento, y a él dedicó su vida y todos sus recursos durante los siguientes tres años. En 1976, Panagoulis murió en un accidente de coche que nunca se ha esclarecido por completo. En esta novela, Oriana Fallaci narra la historia de los dos, pero también la de él y también la de ella. La de los dos, casi imposible, una pasión condenada. La de él, un relato de heroísmo y convicción, pero también con un lado oscuro al que ella no cerró los ojos. La de ella, un análisis de la entrega, del amor y de la admiración, tantas veces contradictorios con la vida de una periodista que ya era una estrella cuando se conocieron.
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