“A estas criaturas las entiendo y asumo como santos. Gentes llagadas, sufrientes, vitales y extravagantes. Vivieron (algunos lo hacen) al límite de las convenciones. Deflagran las costumbres respetables. Poetas, novelistas, actrices, músicos, cantaores, forajidos de la normalidad, paseantes de infiernos sucesivos, de paraísos artificiales, de realidades estropeadas. Su atractivo es múltiple y dinamitero. Algunos de ellos ayudaron a hacer Historia y otros son necesarios para completarla. Sus semblanzas forman una familia singular, casi una novela de existencias dispuestas como un gran incendio. Como un bosque de creadores que arden y sufren y se divierten y aceptan el riesgo como único dios verdadero.”
La película de George Cukor de 1944, que popularizó el término gaslighting (o luz de gas), describe las manipulaciones del marido de Paula para llevarla al borde de la locura al hacerle dudar de su percepción de la realidad.
En Luz de gas, la filósofa Hélène Frappat ofrece una definición histórica, sociológica, política y filosófica de este fenómeno que ha trascendido las fronteras de las relaciones personales para convertirse en una herramienta de control más en todos los ámbitos. Desde la manipulación en las relaciones interpersonales hasta el negacionismo histórico, Frappat nos demuestra cómo el gaslighting no constituye solo una forma de maltrato físico y psicológico (especialmente hacia las mujeres), sino también un sistema diseñado para socavar los cimientos de la verdad y de la realidad.
Mediante una profunda lectura filosófica, Frappat nos invita a conocer y descifrar este concepto clave en los movimientos de liberación de la mujer y la teoría feminista, mostrando cómo ha pasado de ser un recurso cinematográfico a convertirse en una de las nociones centrales del debate público contemporáneo.
Un recorrido por la memoria familiar siguiendo las huellas geográficas, mentales y sociales de todo un siglo en nuestro país.
Tal vez el más difícil de los sujetos de estudio sea nuestra propia familia. Esta historia nace del relato fragmentado e interrumpido de los abuelos, pero también de la vivencia del conflicto como historiador del autor, Gutmaro Gómez, que es a la vez el hijo que vive el deterioro y la precariedad en la que viven sus mayores y el padre que ve como sus hijos mantienen y reproducen muchas de las claves heredadas del pasado a pesar de la distancia generacional y tecnológica.
Los descendientes nos ofrece una visión de conjunto de todo un siglo a través de los archivos, las imágenes, los recuerdos y las experiencias familiares, y trata de explicar, en definitiva, por qué la historia se ha convertido en un arma de polarización y de división política en nuestros días. El lector tiene en sus manos un tratado de recuerdos, de fronteras, de llamadas perdidas. Un mapa de las huellas geográficas, mentales y sociales de un tiempo, un país, un continente. Una historia de los afectos, de los miedos y los fracasos que se transmiten en el hogar. Una guía, un antídoto para el dolor de adentrarnos en los silencios, en las pistas falsas y mentiras que nos legaron nuestros seres queridos.