La invasión rusa de Ucrania, en la madrugada del 24 de febrero de 2022, trajo al mundo el inquietante recuerdo del estallido de la Primera Guerra Mundial de 1914. Al igual que cien años antes, el peligro inminente de una conflagración había estado a la vista de todos. En la ciudad polaca de Przemyśl, situada justo al otro lado de la frontera ucraniana, los ecos de 1914 resonaron con una fuerza ensordecedora. Al comienzo de la Gran Guerra, cuando el ejército del zar Nicolás II marchó hacia el oeste y parecía a punto de invadir la Europa central, fue a Przemyśl, una vetusta ciudad-fortaleza del Imperio austrohúngaro, adonde escaparon oleadas de refugiados en busca de un lugar seguro. Y fue Przemyśl, ciudad multiétnica habitada por polacos, ucranianos y judíos, quien desafiaría el sueño zarista de crear una “Gran Rusia” hasta los Cárpatos. Allí se libraría una de las batallas decisivas de la Gran Guerra, un encarnizado y despiadado asedio que frenó en seco la feroz acometida rusa contra las Potencias Centrales que hubiera cambiado el sino de la guerra. Una desgarradora historia que, a pesar de su capital relevancia, permanece casi desconocida en Occidente.
Un Fernando Savater más libre e iconoclasta que nunca. Carne gobernada es posiblemente su obra más personal donde a través de un viaje por sus vivencias, reflexiona sobre la política actual, el deseo y la sensualidad en la madurez. Además de explicar cómo los acontecimientos recientes han motivado su cambio ideológico y criticar la clara decadencia política y cultura del Occidente, lanza un dardo al periódico en que siempre ha escrito, El País, y un alegato a favor de la libertad sexual de los mayores.
Con un tono narrativo y un lenguaje cercano lleva al lector por una travesía que agitará conciencias y levantará polémicas.
El anticapitalista accidental medita, en el tiempo difuso de su duermevela contrariada, sobre el éxito del capitalismo y el fracaso del anticapitalismo.Nuestro protagonista se duele de una historia que no pudo ser y que cuando fue resultó una pesadilla. La reflexión que nos ofrece es la valoración melancólica de un pasado, que también fue el suyo, y la consideración,entre fascinada y reticente, del triunfo de un correoso enemigo. Está convencido de que el anticapitalismo hizo todo lo necesario para perder y finalmente perdió. Como verán, lo que más le llama la atención del éxito del capitalismo es lo que este tiene de economía moral. Como no se cansa de repetir, esto es lo que finalmente ha hecho que el capitalismo haya podido conformar el sentido común de nuestro tiempo en cuestiones decisivas que ingenuamente creeríamos contrarias al mismo