El nuevo ensayo de José Sánchez Tortosa nos ofrece una profunda y poco complaciente radiografía de la sociedad actual. En él disecciona algunos de los fenómenos más inquietantes de nuestra época: el auge del tribalismo identitario, la extensión del narcisismo a ultranza, la desconexión de amplísimas capas de población respecto al saber humanístico y filosófico, la degradación de la educación, la feudalización digital, el infantilismo y la sentimentalización de la política, la ruptura de una idea compartida de ciudadanía, las manifestaciones renovadas de antisemitismo- En un tono exigente, de densa crítica filosófica, Tortosa nos sitúa frente al espejo y se pregunta qué vemos. La conclusión no es halagüeña, pero señala algunos aspectos de la literatura, el arte, el pensamiento y la obra de los grandes maestros que, si no nos salvan, pueden al menos despertarnos del letargo y ayudarnos en la conllevancia de esta impostura digital que domina nuestra época.
La corriente igualitaria que desde hace décadas recorre Occidente nos ha sometido al dictado de los más mediocres de la sociedad. Las élites gubernamentales, con la complicidad de los medios de comunicación y las grandes corporaciones, han exaltado sin escrúpulos las más bajas pasiones humanas con el fin de generar una homogeneidad que arrasa con la desigualdad natural.
El resultado es una sociedad envidiosa, fanática y orgullosa de su servidumbre voluntaria a unos políticos que conocen la limitación intelectual de sus votantes. De esta forma, la belleza, la sofisticación, la meritocracia y la justicia han sido sustituidas por la vulgaridad de la masa.
Mezclando historia, ciencia y cultura, el paleoantropólogo Jeremy DeSilva ofrece un atractivo y sorprendente relato evolutivo que explora cómo el hecho de caminar sobre dos piernas permitió a los humanos convertirse en la especie dominante del planeta. Somos el único mamífero que camina sobre dos patas, una locomoción conocida como bipedación. Honramos a quienes se mantienen erguidos y orgullosos, seguimos los pasos de otros y celebramos que un niño empiece a andar. Pero ¿por qué y cómo dimos nuestros primeros pasos? ¿Y a qué precio? La bipedación tiene sus inconvenientes: dar a luz es más difícil y peligroso; nuestra velocidad al correr es mucho menor que la de otros animales; y sufrimos diversas dolencias relacionadas, como hernias o sinusitis. En un viaje de siete millones de años a los orígenes del linaje humano, desde los modernos laboratorios de psicología del desarrollo hasta los antiguos yacimientos fósiles de África y Eurasia, DeSilva muestra cómo la marcha erguida fue una puerta de entrada a muchos de los demás atributos que nos hacen humanos, como nuestras capacidades tecnológicas, nuestra sed de exploración o el uso del lenguaje.