La biografía definitiva del fundador del imperio más grande de la historia.
En veinticinco años, Gengis Kan y sus ejércitos mongoles conquistaron más que los romanos en cuatro siglos, y fundaron el imperio más extenso que el ser humano ha visto nunca. Nacido Temuyín, un paria de las estepas, el hombre destinado a hacer historia como Gran Kan de los mongoles conquistó todos los territorios sobre los que posó la vista: desde Georgia y Armenia hasta Corea. Gengis Kan se erigió como un líder inesperadamente moderno: abolió las torturas, garantizó la libertad religiosa y destruyó los sistemas feudales basados en el privilegio aristocrático.
Cuando nació, con un coágulo de sangre en la mano, su madre predijo que aquel niño cambiaría el rumbo del mundo, y así fue: Gengis Kan unificó a todas las tribus mongolas de las estepas y transformó su modo de vida; creó el ejército más eficaz del medievo, abrió rutas comerciales que conectaron el mundo conocido y fundó un imperio que se extendía desde Europa hasta Asia oriental. Sus sucesores fueron reyes, kanes y emperadores en China, India y Rusia, y su legado fue imperecedero.
Desde los inicios de la vida de Gengis Kan y su ascenso y transformación del mundo tribal de las estepas hasta la explosión civilizadora del Imperio mongol, este brillante ensayo de Jack Weatherford, antropólogo especialista en historia mongola, nos cuenta la épica historia de cómo se forjó el mundo moderno.
La importancia del legado español frente a las atrocidades cometidas por los enemigos de España
En este excepcional libro, Marcelo Gullo Omodeo demuestra que, en el «Tribunal de la Historia», España ha sido juzgada por jueces parciales con testigos falsos. Y asevera:
Que América, antes de 1492, se asemejaba más al infierno que al paraíso, pues reinaban en el Nuevo Mundo los sacrificios humanos, el canibalismo, la esclavitud, el machismo y la prostitución.
Que Bartolomé de las Casas fue un mercenario disfrazado de sacerdote.
Que durante cuatro siglos, Gran Bretaña, Holanda, Estados Unidos, Francia y Alemania —sin ninguna autoridad moral— le han exigido a España que pida perdón por los supuestos pecados cometidos durante la conquista de América, cuando, en realidad, son esas naciones las que deberían hacerlo porque sus manos están manchadas de sangre.
Que España no tiene nada por lo que pedir perdón porque la conquista de América fue uno de los mayores intentos que el mundo haya visto por hacer prevalecer la justicia y los valores cristianos en una época brutal y sanguinaria.
Que ese intento exitoso convirtió a España en una excepción en la historia de la humanidad porque ni antes ni después una nación se comportó de esa manera.
Y que precisamente por eso mismo cuando el papa Francisco era el padre Jorge consideraba que no había nada por lo que pedir perdón.
Erika Fatland nos conduce en esta obra a las alturas vertiginosas del legendario Himalaya, la vasta cordillera que serpentea a través de cinco países en los que el islam, el budismo y el hinduismo se mezclan con ancestrales creencias chamánicas. Innumerables lenguas y culturas muy distintas entre sí cohabitan en los recónditos valles del llamado techo del mundo.