Ver como
Ordenar por
Mostrar por página
Imagen de ESPERANZA. LA AUTOBIOGRAFIA (TB)
1,650

ESPERANZA. LA AUTOBIOGRAFIA (TB)

Una autobiografía completa cuya escritura le ha ocupado los últimos seis años. La narración comienza en los primeros años del siglo xx con las raíces italianas de la familia y la azarosa emigración de los abuelos a América Latina, y continúa con la infancia, el entusiasmo y las inquietudes de la juventud, la llamada de la vocación y la madurez, que abarca todo el pontificado y el presente. Coníntima fuerza narrativa y sin pasar por alto sus propias pasiones, Francisco afronta con franqueza en sus memorias las cuestiones más candentes de su pontificado y desarrolla con valentía, sencillez y visión de futuro los temas más controvertidos e importantes de nuestra época: guerra y paz (sin omitir los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo), migraciones, crisis medioambiental, política social, situación de la mujer, sexualidad, desarrollo tecnológico y futuro de la Iglesia y de las religiones.
1,650
Imagen de INSERVIBLES. RESISTENCIA A LA VIOLENCIA
1,650

INSERVIBLES. RESISTENCIA A LA VIOLENCIA

Una parte destacada del canon de la filosofía occidental ha defendido la esclavitud, o sea, la forma más brutal de dominación, probablemente porque, con excepciones, quienes gozan de prestigio en la historia del pensamiento son hombres ricos y violentos. La lista arranca en la Antigüedad y acaba en los hornos crematorios nazis, pasando, entre otros lugares, por las plantaciones estadounidenses. Sócrates, Platón, Jenofonte o Aristóteles fueron propietarios de esclavos y escribieron tratados para adiestrarlos junto con los animales. Hobbes y Locke se enriquecieron con la colonización del «Nuevo Mundo» y el comercio transatlántico de esclavos. Schmitt, Heidegger y Jünger teorizaron acerca de una política explotadora y de la aniquilación total. Ochenta años después de Auschwitz, las cuestiones esenciales que circunvalan toda lucha por la libertad desde la acumulación originaria siguen vigentes: ¿qué condiciones concretas precipitan la violencia más extrema del poder? ¿Cómo de inminente es la amenaza? Quizás no estemos tan lejos, si atendemos a los profetas de la policía, la guerra y la esclavitud, cuyo eco no deja de resonar. Tienen los púlpitos más relucientes y las tribunas más prestigiosas para que el liberalismo colonialista, un proyecto siempre en crisis, siempre en crecimiento, siempre exitoso, pueda seguir arrimando el ascua a su sardina de forma implacable. La matriz de su triada primigenia, indisoluble e irreformable, permanece inalterada en el corazón mismo de su proyecto capitalista desde hace cinco siglos: una policía que nunca será democrática, una guerra moderna que jamás será justa, y una violencia política extrema contra las clases subalternas siempre injustificable.
1,650
Imagen de PERSONAJES LITERARIOS SIN PIZCA DE V.
1,650

PERSONAJES LITERARIOS SIN PIZCA DE V.

Esos entes de ficción supuestamente atractivos, que nos han sido presentados como héroes –como Ulises, Sherlock Holmes, Robin Hood, Scherezade, don Juan Tenorio, el doctor Zhivago, James Bond, don Quijote, Harry Potter, Nora, Hamlet, don Mendo, Escarlata O’Hara, Godot, Sigfrido y otros más que asoman la cabeza en estas páginas– se comportan todos humanamente, lo que equivale a decir que muy mal. ¿Qué encontramos principalmente en las novelas y comedias que se han convertido en clásicos? Pues nada de heroicidades, sino todo lo contrario: un completo muestrario de asesinatos, chantajes, estupros, engaños, vilezas y canalladas variadas, que es lo que al público le gusta leer, porque, por su naturaleza, el hombre es un bicho muy malo al que no mata ni piedra ni palo y la sociedad le hace todavía peor. Muchas veces la literatura es como el estercolero de la moral. Muy bonita y tal, sí, pero completamente infame en sus enseñanzas. Los personajes a los que toma el pelo este simpatiquísimo y divertido libro son gentuza de la peor, no tienen ni la más mínima vergüenza, como el título de la obra claramente indica. Pero por eso mismo son apasionantes, porque, señores, hay que reconocer que la gente buena es tremendamente aburrida y ellos no. Sus vidas de ficción nos ayudan a pasárnoslo estupendamente bien contemplando sus sufrimientos o, como en el caso de este libro, riéndonos alegremente de sus viles peripecias.
1,650