Patricia Evangelista cumplió la mayoría de edad después de una revolución callejera en Manila que forjó un nuevo futuro para Filipinas. Tres décadas después ha escrito esta crónica nudosa y necesaria sobre la guerra contra las drogas en el país.
Meticulosamente documentada y profundamente humana, la autora escribe sobre una nación que descubrió la fragilidad de sus instituciones democráticas bajo el régimen de Rodrigo Duterte. El resultado es una brillante disección de la gramática de la violencia y una investigación fundamental sobre los impulsos humanos enriquecida con su prosa única, corrosiva y temeraria: «Mi trabajo es ir a lugares donde la gente muere. Hago la maleta, hablo con los supervivientes, escribo sus historias y luego vuelvo a casa y espero la próxima catástrofe. Nunca tengo que esperar demasiado».
Con el arrojo característico de los mejores periodistas, Evangelista ha convertido una infancia marcada por la revolución en un testimonio ditirámbico, valioso y valiente, un puñetazo en el estómago, un tour de force del periodismo literario, una crónica bárbara e imprescindible y, por encima de todo, un ensayo colosal.
Jeffrey Tucker es bien conocido como autor de numerosos artículos y libros informativos y entrañables sobre el tema de la libertad humana. Ahora ha centrado su atención en la violación más chocante y extendida de la libertad humana en nuestros tiempos: el bloqueo autoritario de la sociedad con la pretensión de que es necesario ante un nuevo virus.
Aprendiendo de los expertos, Jeffrey Tucker ha investigado este tema desde todos los ángulos. En este libro, Tucker expone la historia, la política, la economía y la ciencia relevantes para la respuesta al coronavirus. El resultado es claro: no hubo justificación para los confinamientos.
La famosa máxima la información es poder ha adquirido en las últimas décadas un carácter entre perverso y visionario, que amenaza con aniquilar el pensamiento crítico de las sociedades e imponer lo que en este libro se denomina la era del caos.
La libertad de expresión no solo es la base de la democracia, sino del desarrollo de la Humanidad. Pero también es una amenaza para el poder, para los plutócratas y mil millonarios que quieren forjar la sociedad a su gusto. Por eso, el derecho a la información parece haberse replegado hasta perder todo su sentido, y su resultado es un más que preocupante estado de desinformación, inquietud y duda.
¿Cómo saber qué es verdad y qué es mentira? ¿Cómo se explica que una misma noticia tenga varias interpretaciones completamente opuestas? ¿Por qué ya no confiamos en el periodismo? ¿Qué está pasando en las redes sociales?