A las chicas les duele la barriga porque el sexismo afecta a todo el mundo, todos los días ya sea de manera evidente o sutil, simple o compleja. ¿Por qué a las chicas les duele la barriga? es un manifiesto feminista que denuncia el malestar que sienten las mujeres desde la infancia hasta la edad adulta en una sociedad que no las perdona. Este manifiesto vio la luz en forma de fanzine en 2014. Después de venderse varios cientos de copias, la obra renace como un libro ilustrado con un texto enriquecido y apoyado por ilustraciones realistas y poderosas. ¿Por qué a las chicas les duele la barriga? ha sido concebido para provocar el debate, reflexiones y acciones en torno al feminismo y la lucha por el respeto a los derechos de las mujeres. En tanto que mujeres blancas privilegiadas, la autora y la ilustradora son conscientes de que su experiencia vital está muy lejos de ser como la de tantas y tantas mujeres en el mundo. Este libro, por tanto, no es una descripción integral de todas las realidades vividas, sino que intenta crear una toma de conciencia del sexismo cotidiano y de otros sistemas de opresión que sufren las mujeres y las niñas de todo el mundo.
Un contundente y honesto ensayo sobre el problema de la vivienda que narra el conflicto en primera persona.
A partir de un artículo que Lara Moreno escribió en el diario El País acerca de su experiencia vital de más de quince años viviendo en la ciudad de Madrid, este ensayo reflexiona sobre el gravísimo problema de la vivienda que sufrimos como sociedad. A lo largo de los últimos veinte años las ciudades han visto como los precios de las viviendas se disparaban, el mercado iba expulsando poco a poco de los barrios a quienes los habitaban y sus gentes hayan tenido que aprender a vivir con los condicionantes de si les van a renovar el alquiler así como resignificar palabras como“lujo”,“chollo”,“centro”o“primera necesidad”cuando hay buscar un nuevo lugar donde vivir.
Lara Moreno analiza todas estas circunstancias, extrapolando su propia vivencia y acercando los datos más reveladores sobre la transformación de la vivienda y como está afectando la vida de la gente.
En 1565 Richard Breton edita en París Les Songes drolatiques de Pantagruel, una colección de 120 estampas grabadas en madera por un autor anónimo, que las firmó utilizando el nombre de Rabelais. El artista desconocido que grabó las estampas pudo ser François Desprez. Una selección de 25 estampas de Desprez fueron la inspiración directa de la serie de 25 litografías de Salvador Dalí tituladas también Les Songes drolatiques de Pantagruel. Dalí mantuvo las composiciones originales, introduciendo pequeños detalles que subrayaban su carácter fantástico. El imaginario carnavalesco pasa por el filtro de la «paranoia-crítica» daliniana, en una expansión de la estética de lo grotesco. Ese ciclo satírico-surrealizante sirve como pretexto visual para revisar a ese artista extravagante que llegó a decir que «la belleza será comestible o no será». Dalí canibaliza el mundo pantagruélico y nos invita a degustar un menú que es más inquietante que sabroso.