Comenzando en su ciudad natal de Nueva Orleans, Clint Smith nos guía en un inolvidable recorrido por monumentos y lugares emblemáticos que ofrecen una historia intergeneracional de cómo la esclavitud ha sido fundamental para dar forma a la historia colectiva de Estados Unidos y sus habitantes. La historia de la plantación de Monticello, en Virginia, la finca donde Thomas Jefferson escribió cartas en las que defendía la urgente necesidad de libertad mientras esclavizaba a más de cuatrocientas personas. La historia de la Plantación Whitney, una de las únicas antiguas plantaciones dedicadas a preservar la experiencia de las personas esclavizadas cuyas vidas y trabajo la sustentaron. La historia de Angola, una antigua plantación convertida en prisión de máxima seguridad en Luisiana que está llena de hombres negros que trabajan en los dieciocho mil acres de terreno prácticamente sin remuneración. Y la historia del cementerio de Blandford, lugar de descanso final de decenas de miles de soldados confederados. El legado de la esclavitud es una investigación profunda y una exploración conmovedora del legado de la esclavitud y su huella en siglos de historia de Estados Unidos.
En las páginas de Heterodoxos se recuerdan las figuras políticas como la de de Julián Besteiro, que cosechó por igual el odio tanto de la izquierda como de la derecha; sacerdotes como José María Albareda, fundador del CSIC; prominentes falangistas como Mercedes Formica, así y todo impulsora de grandes reformas jurídicas en favor de las mujeres; o nacionalistas catalanes como Francisco Cambó, que soñó con gobernar el país.
Como advierte Andrés Trapiello desde el mismo prólogo, «hay algo común a todos estos personajes: la fuerte personalidad de cada uno de ellos, propia de quienes sobrevivieron (algunos ni eso) en una época del siglo XX caracterizada por su encarnizada voracidad para aquellos que se salían de la secta y buscaban el bien de la comunidad en el sentido común».
¿Cómo trabajaremos en el futuro? A diario observamos que cada vez más tareas son asumidas por aplicaciones informáticas y por robots. Esto nos provoca inseguridades y miedos ante un mundo laboral ya de por sí incierto e inestable.
En este libro, la filósofa Lisa Herzog nos insta a no caer en catastrofismos resignados, ya que el trabajo desempeña un papel demasiado importante en nuestra sociedad como para abandonarlo a su suerte. La salvación del trabajo requiere una decisión política que consiste en organizar su futuro —concretamente las reglas de juego jurídicas y sociales que lo rigen, las implicaciones de la transformación digital…— para que se ajuste a nuestra idea de dignidad y prosperidad.
Este libro da nuevas respuestas a una de las grandes cuestiones de nuestra época y propone vías para una política mejor.