En 2010, dos décadas después del fin de la Guerra Fría, diez espías rusos fueron arrestados en Estados Unidos tras haber vivido durante años bajo identidades falsas. Nadie —ni sus amigos, ni sus vecinos, ni siquiera sus hijos— sabía quiénes eran en realidad. Formaban parte de un programa secreto iniciado casi un siglo antes, cuando el régimen bolchevique comenzó a enviar agentes al extranjero para infiltrarse como aristócratas, comerciantes o estudiantes. Algunas de aquellas misiones se convirtieron en leyendas del espionaje; otras, en fracasos sonados, pero todas revelan hasta qué punto la ficción y la política se confunden en la historia rusa.
Basándose en cientos de horas de entrevistas y en materiales de archivo recientemente descubiertos, Shaun Walker reconstruye con maestría la evolución de una red clandestina que atraviesa un siglo de engaños, sacrificiosy vidas dobles. Con el pulso narrativo de una novela y el rigor de un gran periodista, Los ilegales ilumina los secretos del programa de espionaje más ambicioso de la historia y muestra cómo su sombra sigue proyectándose sobre el mundo actual. Una historia real de intriga, lealtad y poder que revela el lado oculto de la guerra silenciosa entre Rusia y Occidente.
Entre las figuras que influyeron poderosamente en la configuración de Oriente Medio tras la Primera Guerra Mundial, quizá la más olvidada sea Gertrude Bell (1868-1926), conocida como la «reina del desierto». Aventurera incansable, escaladora, arqueóloga, políglota y espía, trazó fronteras y participó en los complejos juegos de poder del Imperio británico. Esta novela rescata su intensa vida, con sus luces y sus sombras, en un contexto trufado de conflictos territoriales, sangrientos intereses coloniales y nacionales (tanto de Gran Bretaña como de Francia y Alemania) y sed de petróleo en una región mítica y maldita, tierra del diluvio y de Babel, tumba de Alejandro Magno: la codiciada Mesopotamia. Gertrude fue también una hija amada de una rica familia victoriana, pero incomprendida por sus pares. Junto a esta mujer apasionada en el amor, idealista y enigmática, desfilan por estas páginas personajes tan fascinantes como el torturado Lawrence de Arabia o un joven Winston Churchill (secretario de Estado para las Colonias tras el desastre de Galípoli), que marcaron, junto a otros, el devenir de territorios como Siria, Palestina, el Kurdistán y el futuro Irak.
Un ilustre médico, profesor y rector de la universidad es sentenciado a muerte en un consejo sumarísimo franquista en 1941. Entre los acusadores figuran antiguos compañeros de la facultad, que no le perdonan su pasado de izquierdas. La novela se adentra en las tres últimas horas de la vida de este profesor, en sus dudas y expectativas más íntimas, al tiempo que se despliega como un extraordinario coro de voces, en el que las angustias de los compañeros de patíbulo sirven de contrapunto al profesor y a las consideraciones de los verdugos. Martí Domínguez logra componer un relato desgarrador sobre la vida y la muerte y sobre los abismos de la naturaleza humana, así como un canto a favor de la cultura y el progreso frente a la barbarie.