Una historia remenda y bien contada. Un thiller donde la Historia Oficial es mercancía y la gente muere, según cree, por utopías, cuando en realidad lo hace para coartada de un clero corrupto o una monarquía falsificada desde sus inicios...
La creación de la web es una historia de libertad, un espacio digital en el que todo puede estar vinculado a todo. Porque la omnivinculación es, ante todo, un ideal, un deseo de libertad. Treinta años después, se ha llegado a un límite grotesco: los muertos se niegan a descansar y se transfieren a soportes digitales; los vivos se niegan a morir y están obsesionados con perfeccionarse y permanecer. Morir es algo primitivo, lo civilizado es seguir vinculándose sin parar, a otros cuerpos, otras entidades, otros planos.
Hay un gran desorden bajo el cielo; la situación es excelente», dice una célebre sentencia de Mao Zedong. Su mensaje es que cuando el orden social se está desintegrando, el caos resultante ofrece a las fuerzas revolucionarias una gran oportunidad para actuar con decisión y tomar el poder político. Pero en las convulsiones de hoy en día, dadas las crisis que nos acechan, ¿la situación sigue siendo excelente, o el peligro de autodestrucción es demasiado alto?