Una obra que desvela la psicología de la Biblia y sus grandes historias.
Un texto esencial para comprender los fundamentos del mundo occidental, que analiza desde un punto de vista psicológico las historias bíblicas de rebelión, sacrificio, sufrimiento y triunfo que nos unen y nos inspiran aún hoy. Desde Adán y Eva y la caída eterna de la humanidad, la guerra fratricida de Caín y Abel, el diluvio al que se enfrenta Noé, el colapso de Babel, hasta la épica de Moisés, Peterson revisita los relatos que nos han formado y se pregunta sobre su significado y su papel en nuestras existencias.
Es hora de tomar conciencia de la estructura de nuestras almas y nuestras sociedades. Hemos dejado que la política determine quiénes somos, mientras esperamos que la religión moldee nuestra vida en común.
¿Puede tener sentido un mundo en el que los inocentes sufren? ¿Podemos seguir creyendo en un poder divino o en el progreso humano si hacemos una taxonomía del mal? ¿Es el mal profundo o banal?
En esta obra fundamental, Susan Neiman argumenta que estas preguntas impulsaron la filosofía moderna. Los filósofos tradicionales, de Leibniz a Hegel, intentaban defender al Creador de un mundo en el que el mal existe. Inevitablemente, ese esfuerzo, combinado con la obra de escritores como Pope, Voltaire y el Marqués de Sade, erosionaron la fe en la benevolencia, el poder y la relevancia de Dios, hasta que Nietzsche afirmó que había sido asesinado. También produjo la distinción entre el mal natural y el mal moral que ahora damos por sentada. Así, la filosofía contemporánea considera al Holocausto como el mal moral final y Neiman concluye que dos posturas básicas atraviesan el pensamiento moderno. Una, de Rousseau a Arendt, insiste en que la moralidad exige que hagamos inteligible el mal. La otra, de Voltaire a Adorno, insiste en que la moralidad exige que no lo hagamos.
En 2010, dos décadas después del fin de la Guerra Fría, diez espías rusos fueron arrestados en Estados Unidos tras ocultar su verdadera identidad a sus amigos, sus vecinos e incluso a sus hijos. Formaban parte de un programa de espionaje iniciado casi un siglo antes, cuando el gobierno revolucionario bolchevique comenzó a enviar a ciudadanos soviéticos a otros países para hacerse pasar por aristócratas, comerciantes y estudiantes extranjeros. Unas misiones encubiertas algunas, notables hazañas de espionaje, otras, sonados fracasos que podían durar décadas. Shaun Walker revive esta historia en una fascinante crónica que profundiza en el núcleo de lo que se convirtió en el programa de espionaje más ambicioso de la historia.