El famoso explorador, marino y navegante portugués Fernando de Magallanes ha sido aclamado durante siglos como un verdadero héroe: un noble aventurero que circunnavegó el globo en una extraordinaria gesta de valentía humana. Su nombre aporta connotaciones relacionadas con la ciencia, el emprendimiento y el éxito, por no decir que se reclama para su figura una importancia mundial que trasciende los nacionalismos. Pero ¿fue realmente así?
Felipe Fernández-Armesto, en una deslumbrante y magnífica investigación, nos revela a un Magallanes muy diferente, una figura controvertida que nunca se propuso, y menos aún lo logró, dar la vuelta al mundo, que cometió asesinatos, malgastó recursos de la Corona, se desempeñó negligentemente como capitán general del viaje que le hizo célebre, asumió riesgos innecesarios que acarrearon hambre, enfermedades y derrotas, provocó motines, tuvo una conducta con los pueblos indígenas cuando menos controvertida y cuya única y verdadera ambición no fue otra que explotar el oro filipino.
Un ensayo brillante y cautivador, que se lee casi como una novela, y que lleva al lector a vivir las aventuras más insospechadas.
Una tarde de la primavera de 2008, sonó el teléfono de Philip Shenon en la delegación del New York Times en Washington. Quien llamaba era un importante abogado que había empezado su carrera hacía casi medio siglo como miembro de la Comisión Warren que investigó el asesinato de Kennedy. «Deberías contar nuestra historia», dijo. «No somos jóvenes, pero muchos de los miembros de la comisión seguimos vivos, y esta puede ser nuestra última oportunidad para contar lo que realmente ocurrió.» Así empezó un trabajo de cinco años para reconstruir la historia oculta de la investigación más importante y más controvertida del siglo XX.
El libro pronto se convirtió en algo mucho mayor: Shenon descubrió que gran parte de la verdad sobre el asesinato del presidente todavía no había sido contada, y que muchas pruebas habían sido escondidas o destruidas por la CIA, el FBI y otras personas que ocupaban lugares de poder en Washington. En el tenso y absorbente libro de Shenon aparecen las figuras legendarias que protagonizaron esa época: Bobby Kennedy, Jackie Kennedy, Lyndon Johnson o J. Edgar Hoover.
A partir de cientos de entrevistas y un acceso sin precedentes a
los miembros supervivientes de la Comisión y a otros protagonistas, el sólido y definitivo libro de Philip Shenon cambiará la idea
que tenemos del asesinato de Kennedy y de la fallida investigación que le siguió.
Paul Watzlawick es una de las figuras clave de la psicología del siglo XX. De origen austriaco, se asentó en 1960 en Palo Alto, California, donde a través de sus investigaciones en el Mental Research Institute desarrolló la teoría de la comunicación que lo hizo famoso. Para explicarla, estableció cinco axiomas, entre los que incluyó el que da título a este libro: no es posible no comunicar. Se trata de una recopilación de textos, extraídos de sus obras principales, en los que el autor abordó a fondo la comunicación.
El constructivismo radical de Watzlawick niega la existencia de una verdad absoluta. Cuando alguien ha creído encontrar esa verdad, ha terminado cometiendo los mayores crímenes contra la humanidad. Al mismo tiempo, nos alerta sobre el impacto de los medios de comunicación en el comportamiento humano: «Han llegado al punto de lavarnos el cerebro como ningún gobierno totalitario consiguió jamás».
Según el autor no encontramos la realidad, sino que la creamos. Nuestra percepción de la misma es pura construcción subjetiva, y, por tanto, modificable. Watzlawick nos ofrece métodos para analizar situaciones confusas, suavizar conflictos y aclarar diferencias de opinión. No podemos esperar fórmulas y recetas definitvas, puesto que la infinita diversidad de la vida nos obliga a reaccionar de un modo diferentes y nuevo en cada ocasión. Sin embargo, podemos entender en qué consisten los problemas. La realidad es el resultado de la comunicación.