Se mire por donde se mire, parece que las tensas líneas de las fronteras vibran al son de los acontecimientos mundiales, o incluso los llaman. Hoy día hay más fronteras en el mundo que nunca antes en la historia de la humanidad. Empezando por el ejemplo más antiguo conocido, Crawford viaja a muchas fronteras antiguas y nuevas: desde un paisaje glaciar que se derrite hasta la conflictiva Cisjordania y las fallas de la frontera entre Estados Unidos y México. Sigue la historia de las fronteras hasta nuestro frágil e incierto futuro, hacia las fronteras virtuales de Internet y la cambiante geografía de un mundo acosado por el cambio climático. A medida que el nacionalismo, el cambio climático, la globalización, la tecnología y las migraciones masivas chocan con unas fronteras cada vez más rígidas, algo tiene que ceder. Y Crawford se pregunta: ¿ha llegado el momento de abandonar las líneas que nos dividen?
En “Holocausto: Historia y memoria”, Jeremy Black, el autor de “Breve historia de la historia”, retoma su brillante y desgarrador relato de la brutal matanza masiva de judíos durante la Segunda Guerra Mundial y el posterior recuerdo u olvido de este genocidio. Black desafía la opinión predominante que separa el Holocausto de los objetivos militares de Alemania con pruebas convincentes de que la guerra de Alemania contra los Aliados estaba profundamente entrelazada con la guerra de Hitler contra los judíos. A medida que Hitler ampliaba su control sobre más territorios, el exterminio de los judíos se convirtió en un importante objetivo de guerra, especialmente en el este. Mucho antes de la creación de los campos de exterminio, el ejército alemán y sus colaboradores llevaron a cabo fusilamientos masivos que causaron la muerte de muchas personas y el exterminio de comunidades judías enteras. En particular, el ataque de Rommel a Egipto fue un paso crucial hacia el objetivo más amplio de aniquilar a 400.000 judíos que vivían en Palestina. Además, Hitler interpretó el hecho de que Estados Unidos se centrara inicialmente en la guerra contra Alemania, y no contra Japón, como una prueba de la influencia de los intereses judíos en la política estadounidense, lo que justificó e intensificó aún más su guerra contra los judíos mediante la Solución Final. Con escalofriantes detalles, Black también desvela pruebas convincentes de que muchos alemanes de a pie debían de ser conscientes del genocidio que se estaba produciendo a su alrededor.
Hay una opción radical de pensamiento entre el ser y la conciencia, entre la trascendencia y la inmanencia. El autor, más que exponer el realismo metafísico, nos ofrece una reflexión sobre el inicio mismo de esa posibilidad. "No hablamos nosotros del ser en general, ni mucho menos del Ser absoluto, sino del ser de unas cosas que no tienen en sí mismas la razón por la que existen y que, sin embargo, son: este es el problema".
Tras una síntesis de la metafísica del acto de ser, con textos de Tomás de Aquino, Gilson, Fabro, etc., y unas reflexiones sobre la validez de la prueba metafísica de la existencia de Dios, el autor expone la segunda actitud: la opción de inmanencia. Al analizar la estructura de esa opción, y el paso de la opción a la certeza, señala dos componentes: libertad y fundamento. En la opción por el ser hay más fundamento que libertad. En la de inmanencia, más libertad que fundamento.