Hay libros que mueren poco a poco, después de una larga vida infundida por sus lectores. Otros libros, en cambio, nacen como flor marchita de un día, prematuramente barridos por el inmisericorde viento del olvido, pero que sin embargo siguen guardando en sus páginas un soplo de vida que sólo los lectores más atentos son capaces de detectar. A esta clase de libros pertenece sin duda De negros y plagiarios. Quimeras y verdades en la historia, del escritor, abogado, diplomático e historiador mexicano Carlos Pereyra, quien, con una impagable voluntad develadora, un persistente y minucioso trabajo de re-hacedor de la historia y un alarde de lector voraz de las fuentes textuales primarias en las que se apoya, fue capaz de levantar un argumentario incontestable a la hora de poner en solfa cuantas afirmaciones, teorías y crónicas impostadas han pululado en manuales escolares, libros y tesis lamentablemente perturbadoras de cualquier imaginario colectivo. Porque si hay algo que la ensayística de Pereyra no tolera es consentir que en los asuntos de la historia los libros de historia sean la única y verdadera historia.
A las puertas de la Segunda Guerra Mundial, el teniente Thomas Campbell recibe el extracto de un misterioso diario que habla de la lucha entre el bien y el mal, donde la humanidad, sin saberlo, juega el papel protagónico. Junto al coronel Harrington y su nieta, Thomas se sumergirá en una batalla que trasciende a la frontera de lo sobrenatural. La ficción se transforma en sobrecogedora realidad hasta tal punto que sólo la fe pervive.
La oración es poderosa, ¿pero sabes cómo orar por tí?. Quizá parezca fácil orar por tu esposo, tus hijos, tus amigos y tu familia extendida, pero Dios también quiere escuchar tus peticiones por tu vida también. Le encanta cuando vienes a Él por las cosas que necesitas y le pides que te ayude a convertirte en la mujer que siempre has deseado ser. Stormie Omartian ha guiado a millones de mujeres a una vida de oración más profunda y satisfactoria. Ahora, a través de su conocimiento de las Escrituras y los sinceros ejemplos de sus propias epifanías en oración, te muestra como.