Hay una opción radical de pensamiento entre el ser y la conciencia, entre la trascendencia y la inmanencia. El autor, más que exponer el realismo metafísico, nos ofrece una reflexión sobre el inicio mismo de esa posibilidad. "No hablamos nosotros del ser en general, ni mucho menos del Ser absoluto, sino del ser de unas cosas que no tienen en sí mismas la razón por la que existen y que, sin embargo, son: este es el problema".
Tras una síntesis de la metafísica del acto de ser, con textos de Tomás de Aquino, Gilson, Fabro, etc., y unas reflexiones sobre la validez de la prueba metafísica de la existencia de Dios, el autor expone la segunda actitud: la opción de inmanencia. Al analizar la estructura de esa opción, y el paso de la opción a la certeza, señala dos componentes: libertad y fundamento. En la opción por el ser hay más fundamento que libertad. En la de inmanencia, más libertad que fundamento.
En nuestro mundo proliferan las desigualdades, inmensas y de muy diversos tipos (económicas, raciales, identitarias, nacionales...). Pero ¿cómo podemos remediarlas si no acabamos de entender lo que significa la igualdad? Hemos luchado mucho por ella a lo largo de los siglos, pero también ha sido un horizonte que hemos contemplado siempre con altas dosis de escepticismo. ¿Cuánta queremos y para quién?
Igualdad es la historia intelectual definitiva de este concepto, en la que Darrin M. McMahon rastrea sus orígenes y su definición a escala global, desde los albores de la humanidad hasta la actualidad, pasando por periodos tan trascendentales como el de la Ilustración. Pues cada época, cada doctrina —desde las religiones mundiales más importantes hasta la política, incluida la del mundo antiguo— y cada personaje —revolucionarios modernos, socialistas, nazis, fascistas y reformadores y activistas de la posguerra— le ha atribuido su propia acepción.
McMahon no solo nos ofrece un magistral estudio de por qué la igualdad importa y por qué no dejamos de reformularla una y otra vez, sino que también nos brinda las herramientas que precisamos para llevar a cabo ese mismo ejercicio e idear la igualdad para nuestra propia era y nuestro momento.