El periodo helenístico fue una época fascinante con un panorama filosófico vibrante y diverso: no solo nacieron dos nuevas escuelas de pensamiento —el epicureísmo y el estoicismo—, sino que se produjeron avances significativos en la Academia de Platón y tanto los aristotélicos como los cínicos continuaron desarrollando sus ideas. Y es que muchas de las ideas que hoy asociamos con la filosofía moderna y la Ilustración —como el empirismo, el materialismo y el escepticismo religioso— ya fueron ampliamente discutidas por los filósofos helenísticos.
En Filosofía helenística, Sellars ofrece una introducción accesible y temática a la filosofía de esta época. El autor pone énfasis en la perspectiva práctica de estos pensadores, que consideraban la filosofía una herramienta para la vida diaria, y resume los debates clave sobre temas que van desde la epistemología hasta la filosofía política. Y, dado que las ideas de los filósofos helenísticos tuvieron una gran influencia en el pensamiento posterior, nos muestra también el desarrollo de la filosofía moderna temprana.
Con una prosa clara y rigurosa, Sellars logra acercar al lector contemporáneo una de las épocas más fértiles del pensamiento antiguo.
El campo de concentración de Auschwitz es el sinónimo del mal absoluto que el nazismo preconizó. Los judíos y gitanos sirvieron como cobayas para la experimentación diabólica de los nazis, gaseando a más de un millón de personas y matando de hambre, frío, agotamiento o, simplemente, de soledad y desesperanza.
Sin embargo, muchos presos resistieron a la total deshumanización del campo esforzándose por mantener la dignidad. Cuidar la higiene, escribir o dibujar eran actos que ayudaban a sobrevivir.
Esther Mucznik cuenta a través de las voces de aquellos que sobrevivieron al infierno de Auschwitz el insoportable silencio tras los asesinatos de niños, la barbarie de la experimentación médica sobre miles de hombres y mujeres o la lucha por sobrevivir en un campo de horror y muerte. Estos son los relatos que deben servir para mantener viva la memoria de aquellos que sucumbieron a la maquinaria del terror nazi.
¿Cómo pudieron los nazis cometer los crímenes que cometieron? ¿Por qué los comandantes de los campos de concentración y exterminio supervisaron de buen grado —a menudo con entusiasmo— los asesinatos en masa? ¿Cómo pudieron los alemanes de a pie tolerar la eliminación de los judíos?